Albares descarta la cosoberanía de Ceuta y Melilla, reafirmando su integridad territorial
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha reiterado que España no contempla ninguna opción de cosoberanía sobre Ceuta y Melilla, calificando esa propuesta como un "disparate". Las declaraciones se produjeron en el contexto de la Asamblea General de la ONU, donde también anunció que no habrá diálogo con Marruecos sobre la soberanía de estos territorios.
Las ciudades de Ceuta y Melilla, ambas en el norte de África, son administradas como provincias españolas desde hace décadas. La postura oficial del Gobierno español es que su integridad territorial está plenamente reconocida internacionalmente y no está sometida a negociación. La tensión con Marruecos, que reivindica ambas ciudades, ha incrementado en los últimos meses debido a incidentes migratorios y declaraciones políticas.
El rechazo de Albares a la idea de una solución de cosoberanía implica que el Gobierno mantiene su estrategia de firmeza y no contempla concesiones. La relación con Marruecos, que en ocasiones ha sido tensa, se encuentra en un momento delicado, con desencuentros sobre la gestión migratoria y la soberanía de los territorios.
La posición española refuerza la línea de que Ceuta y Melilla son parte integral de su territorio, y que cualquier discusión sobre su estatus sería inaceptable. Además, el Gobierno ha convocado a la embajadora marroquí para expresar su rechazo a declaraciones que cuestionan la soberanía española, en un contexto de creciente tensión diplomática.
Este escenario refleja el reto de mantener la estabilidad en una región en la que Marruecos continúa reivindicando ambas ciudades, mientras España busca consolidar su postura internacional y fortalecer su presencia en el Magreb. La visita prevista de los Reyes a Ceuta y Melilla, que ha generado amenazas de confrontación, será un momento clave para evaluar las futuras relaciones diplomáticas.
En el horizonte, la postura del Gobierno apunta a una estrategia de firmeza y diálogo limitado con Marruecos, priorizando la protección de la soberanía y la integridad territorial de España. La situación sigue siendo un elemento de tensión en las relaciones bilaterales, con posibles repercusiones en la política europea y en la gestión de la migración en la región.