Albania registra 71 heridos en protestas estudiantiles y disturbios políticos
La Policía de Albania reporta 71 heridos en protestas y disturbios en Tirana, en medio de un movimiento que combina reivindicaciones educativas y oposición a un proyecto inmobiliario.
La Policía de Albania ha informado de 71 agentes heridos, algunos de gravedad, durante tres días de protestas en Tirana. Las movilizaciones, que comenzaron en el ámbito educativo, degeneraron en disturbios violentos que incluyeron ataques a instituciones públicas y privadas.
El conflicto se enmarca en la denominada 'Revolución de los Flamencos', un movimiento que combina reclamos por mejoras en la educación con una oposición a un controvertido proyecto inmobiliario en la costa adriática. Este proyecto cuenta con la implicación del yerno del expresidente de Estados Unidos, Jared Kushner, lo que ha añadido un componente internacional a la tensión política interna.
Las fuerzas de seguridad han justificado el uso de medios contundentes ante la violencia callejera, que incluyó lanzamiento de piedras y ataques a comisarías y negocios. La policía ha denunciado que muchos de los detenidos no eran estudiantes, sino individuos reclutados por actores internos y externos con fines oscuros, lo que eleva la complejidad del movimiento de protesta.
Desde el gobierno, la vice primera ministra Albana Koçiu ha defendido a la policía y ha llamado a respetar la institucionalidad. La presencia de violencia ha provocado una condena generalizada, y las autoridades prometen investigar y juzgar a quienes atenten contra la seguridad pública y la propiedad.
El contexto político en Albania está marcado por una fuerte polarización, con acusaciones mutuas entre partidos y movimientos sociales. Las protestas reflejan no solo descontento social, sino también la fragilidad de la estabilidad política, en un país que atraviesa tensiones por reformas y proyectos urbanísticos de gran impacto.
En el horizonte, la situación plantea interrogantes sobre la capacidad del gobierno para gestionar el descontento social sin que la violencia escale aún más. La resolución del conflicto dependerá en gran medida de las próximas acciones políticas y del diálogo con los actores implicados, en un momento clave para la estabilidad política albanesa.