Crónica España.

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"1.037 muertes en la ruta migratoria argelina en 2025: Baleares, epicentro de la crisis fronteriza"

PALMA, 29 de diciembre.

En el año 2025, más de 1.000 migrantes han desaparecido, y se sospecha que muchos de ellos han perdido la vida, mientras intentaban cruzar por la peligrosa ruta argelina. Este preocupante dato ha llevado a las Islas Baleares a ser catalogadas como un "laboratorio de la necrofrontera", según un reciente informe divulgado por la ONG Caminando Fronteras.

El informe anual titulado 'Monitoreo del derecho a la vida' revela que la ruta que conecta el norte de Argelia con la península ibérica y Baleares se ha consolidado como el cruce migratorio más intenso hacia España en el último año, superando otras rutas tradicionales como la atlántica hacia Canarias o los pasos desde Marruecos.

Asimismo, la organización ha observado un alarmante aumento del tráfico de personas en las partes más peligrosas del trayecto, especialmente aquellas que tienen como destino Ibiza y Formentera, lo que ha llevado a un cambio en los itinerarios de salida desde Argelia.

Según los datos recabados, se han documentado 1.037 víctimas en 121 trágicas ocasiones en el mar, de las cuales 47 corresponden a embarcaciones que han desaparecido sin dejar rastro. Los meses con mayor número de víctimas han sido enero, octubre y noviembre, mientras que los más bajos se registraron en julio, mayo y diciembre.

El informe subraya la dificultad de la búsqueda de personas desaparecidas en el mar, señalando que Baleares presenta una de las tasas más altas de "opacidad" en este aspecto. La organización critica las "búsquedas pasivas" y la limitada acción de los operativos en áreas cercanas a la costa, así como la falta de colaboración entre los países que deben coordinar los rescates.

Además, se destaca que los retrasos en la activación de los servicios de rescate continúan siendo significativos, junto con la persistencia de métodos de búsqueda que podrían ser más proactivos. Este problema se agrava ante el elevado número de cuerpos recuperados en las costas baleares a lo largo del año, sugiriendo que muchos habían muerto en el mar poco antes de ser encontrados.

Las autoridades están siendo instadas a cuestionar si algunos de estos naufragios podrían haberse evitado y a abrir investigaciones para garantizar una mejor protección del derecho a la vida en el mar. No obstante, esta acción es aún inexistente, como lamenta la organización.

La situación desoladora ha resultado en lo que Caminando Fronteras describe como "cementerios de tumbas sin nombre", donde se entierran a las víctimas sin identificar, sin ceremonias adecuadas y sin que sus familiares conozcan su destino final. Un ejemplo de esta triste realidad se encuentra en el cementerio de Formentera, donde el enterrador ha comenzado a marcar la fecha de aparición de cada cuerpo en sus tumbas, como un homenaje a las víctimas y un intento de brindar algo de consuelo a sus seres queridos.