Presidente de Adif defiende la transparencia en el caso Adamuz y niega irregularidades.
En una reciente comparecencia en el Congreso, el presidente de Adif, Pedro Marco, se ha visto obligado a desmentir una serie de rumores que han surgido tras el trágico accidente ferroviario ocurrido en Adamuz, Córdoba. Marco consideró estas informaciones como "infamias" que atentan contra la reputación de la empresa pública, defendiendo la integridad de Adif y asegurando que no ha existido manipulación de documentos ni indicios de ocultación de pruebas.
Durante su intervención, Marco se dirigió a los miembros de la Comisión de Transportes y Movilidad Sostenible, donde reafirmó que la compañía no ha cometido irregularidades de ningún tipo. "No hemos modificado informes o evadido la justicia, ni hemos desatendido las alertas de los maquinistas. La investigación sobre el uso de fondos europeos no nos tiene en una posición de extrema tensión", enfatizó.
Las declaraciones del presidente llegaron en respuesta a los cuestionamientos de los representantes del Partido Popular y Vox, quienes mencionaron los múltiples artículos y noticias que han surgido en los últimos meses. Marco catalogó varias de estas afirmaciones como engaños y presentó evidencias para respaldar su postura y desmentir los rumores.
En referencia a las modificaciones en informes posteriores al accidente, Marco aclaró que la empresa de ingeniería Ayesa, encargada de la inspección de las soldaduras en el tramo afectado, realizó una corrección menor que no alteró la información esencial, referida únicamente al orden de algunos códigos QR.
Respecto a la polémica sobre la recolección de materiales sin la autorización judicial adecuada, el presidente de Adif refutó categóricamente las acusaciones, afirmando que tanto el cuerpo de investigación como la Guardia Civil habían verificado la recogida de todas las pruebas y que los elementos se habían documentado adecuadamente. "Es una infamia sugerir que hemos ocultado pruebas", sostuvo.
Sobre las preocupaciones expresadas por los maquinistas, Marco indicó que sus advertencias se centraban más en la comodidad y confiabilidad del servicio que en cuestiones estrictamente relacionadas con la seguridad, señalando que la velocidad en la línea Madrid-Barcelona ya se mantiene en gran parte en los 250 km/h, como sugerían los operadores.
En cuanto a la posible ruptura del carril antes del accidente, Marco admitió que había indicios que podrían sugerir tal eventualidad, aunque puntualizó que hacerlo categóricamente sería incorrecto. Destacó que cualquier fluctuación en el voltaje del circuito de vía podría ser atribuible a diferentes factores, no necesariamente a una ruptura estructural.
"Hemos observado variaciones de voltaje que podrían coincidir con una ruptura, pero también por múltiples otras razones", explicó Marco, haciendo hincapié en que el sistema utilizado para detectar ocupaciones en el circuito no es definitivo para establecer roturas. "Afirmar que la vía estaba rota es simplemente falso. No existe manera de determinarlo con certeza", concluyó.