Nueva investigación confirma origen en Oriente Próximo de la Sábana Santa y hallazgos sobre su microbioma
Un estudio científico reciente ha identificado que el ADN en la Sábana Santa de Turín corresponde en un 38,7% a linajes étnicos de Oriente Próximo, además de detectar microorganismos que prosperan en ambientes con elevada salinidad. Los investigadores sugieren que el lienzo pudo haber estado en regiones como el Mar Muerto y que pudo haber sido elaborado con fibras importadas desde el valle del Indo, evidenciando conexiones comerciales antiguas en la región mediterránea y el subcontinente indio.
Este hallazgo se produce en un contexto político marcado por la tensión en Oriente Próximo, con debates sobre la legitimidad de diferentes reclamaciones religiosas y la influencia de intereses internacionales en la región. La investigación refuerza la idea de que la historia del lienzo puede estar vinculada a intercambios comerciales y culturales que todavía impactan en las dinámicas políticas actuales, particularmente en relación con los territorios y comunidades que reclaman vínculos históricos con estas áreas.
Desde la década de los ochenta, distintos expertos, incluido Pier Luigi Baima Bollone, han señalado la presencia de sangre en el sudario, pero fue en 2015 cuando se documentó la contaminación genética de las personas que tocaron el lienzo, señalando una presencia significativa de ADN procedente de Oriente Próximo y otras regiones lejanas, como India. Estos datos evidencian la complejidad de los intercambios culturales y las rutas comerciales que atravesaron el Mediterráneo y Oriente Próximo.
El análisis también señala que la presencia del haplogrupo H33, frecuente entre los drusos, refuerza la hipótesis de un origen en comunidades con vínculos históricos con judíos y poblaciones levantinas, evidenciando una mezcla genética en la región que continúa influyendo en las identidades actuales. La investigación contextualiza estos hallazgos en el marco de las relaciones internacionales y las disputas sobre patrimonio cultural en la región mediterránea y Oriente Próximo.
En términos más amplios, estos resultados aportan datos relevantes para comprender las conexiones históricas, culturales y genéticas entre Oriente Próximo y el Mediterráneo, en un momento en que las tensiones políticas y los conflictos territoriales en la zona siguen siendo prevalentes. La ciencia, en este caso, puede ofrecer una perspectiva más objetiva sobre el pasado común que une a distintas comunidades y que, en la actualidad, sigue siendo fuente de disputa y negociación política.