Irán reclama a la OMS defensa para sus hospitales y personal sanitario ante agresiones.
En un reciente comunicado emitido desde Ginebra, el embajador de Irán ante la ONU, Ali Bahreini, ha puesto de relieve la grave situación que atraviesa su nación debido a lo que califica como agresiones sistemáticas contra infraestructuras clave. En su carta a la Organización Mundial de la Salud, Bahreini se refirió a ataques que han afectado hospitales, instalaciones petroleras y nucleares, enfatizando el riesgo que esto representa para la vida de los ciudadanos y los profesionales de la salud en Irán.
Bahreini no escatimó en palabras al describir los efectos devastadores de los bombardeos atribuidos a Israel y Estados Unidos. Según el embajador, estas agresiones han resultado en la muerte de miles de civiles, incluidos menores y mujeres, en un periodo alarmante de solo tres semanas. Además, señaló que muchas infraestructuras, especialmente en el ámbito sanitario, han sufrido daños significativos que complican la atención médica en el país.
Con datos concretos que respaldan su denuncia, Bahreini señaló que, a causa de estos ataques injustificados, al menos 21 trabajadores del sector salud han perdido la vida, mientras que 108 han sido heridos. También mencionó que trece niños de menos de cinco años figuran en las estadísticas de víctimas, aunque no especificó si se trataba de muertes o heridos. Además, destacó que alrededor de 40 centros hospitalarios han sufrido "graves" daños, con siete hospitales que se han visto obligados a cerrar temporalmente.
Uno de los incidentes más destacados por el diplomático fue el ataque al Hospital Imam Ali en Andimeshk, donde afirmó que se produjeron dos bombardeos intencionados durante las festividades del Año Nuevo iraní. Asimismo, se refirió a los serios daños infligidos al Instituto Pasteur, una institución vital para la salud pública en el país. Esto se suma a cifras alarmantes reportadas por la Media Luna Roja, que indican la destrucción de más de 81 mil instalaciones civiles, incluyendo casi 500 escuelas.
Bahreini, en su misiva, solicitó con urgencia a la OMS que condene estos ataques a la infraestructura sanitaria e instó al organismo a tomar medidas efectivas para proteger a los profesionales de la salud y los centros médicos de futuras agresiones.
En su carta, el embajador también mencionó ataques recientes contra instalaciones de almacenamiento de petróleo en Teherán, subrayando que estas acciones no solo afectan la economía, sino que tienen implicaciones severas para la salud pública y el medio ambiente, constituyendo, a su juicio, crímenes contra la humanidad.
El diplomático iraní concluyó su declaración instando a la OMS a realizar investigaciones exhaustivas sobre los ataques y proporcionar información verificable sobre los mismos. También se refirió a recientes agresiones dirigidas a las instalaciones nucleares en Natanz, advirtiendo sobre el potencial peligro que estos ataques representan, no solo para Irán, sino para toda la región, dado el riesgo de un desastre radiológico.