EE.UU. renombra 'inteligencia artificial' como 'superinteligencia' en una estrategia de cambio de imagen
El gobierno de Estados Unidos ha establecido un cambio terminológico significativo en el ámbito de la tecnología. El presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva que obliga a todas las agencias federales a sustituir el término "inteligencia artificial" por "superinteligencia" en sus comunicaciones oficiales. Este cambio afecta a documentos, sitios web y informes, aunque no modifica normativas o contratos existentes.
El objetivo del Ejecutivo es proyectar una visión más ambiciosa y positiva de los desarrollos tecnológicos, en un contexto de creciente rechazo social y preocupación por los riesgos asociados a estas tecnologías. La medida busca también influir en la percepción pública y en las políticas futuras relacionadas con la regulación del sector.
Este movimiento revela una estrategia política que combina la innovación tecnológica con la gestión de la narrativa pública. La declaración del mandatario justifica la iniciativa argumentando que los sistemas actuales ya superan la mera imitación de la inteligencia humana y entran en una etapa de superinteligencia, lo que podría tener implicaciones en la legislación y regulación del sector.
El cambio de denominación coincide con reuniones recientes en la Casa Blanca con líderes tecnológicos y con la difusión de un acuerdo de control y auditoría en el sector privado. Empresas como Google, Meta y OpenAI se comprometen a aplicar medidas internas y externas para garantizar la seguridad y la ética en el desarrollo de sus modelos, en un intento de mitigar riesgos y mejorar la confianza pública.
Desde una perspectiva política, la decisión refleja un interés por consolidar un liderazgo estadounidense en la regulación de tecnologías emergentes. Sin embargo, también puede interpretarse como una estrategia para suavizar las percepciones negativas y evitar restricciones legislativas más estrictas. El futuro de estas medidas dependerá del desarrollo legislativo y de la aceptación social del concepto de "superinteligencia".
En un escenario más amplio, estos movimientos muestran cómo las decisiones gubernamentales pueden influir en la percepción y regulación de la inteligencia artificial a nivel global, marcando un posible rumbo en la narrativa del sector tecnológico en los próximos años.