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Economía 24 de Marzo de 2026 · 16:51h 3 min de lectura

Bruselas defiende la eficacia de los controles en la importación de cítricos.

BRUSELAS, 24 de marzo.

La Comisión Europea ha desestimado las acusaciones sobre la existencia de fallos en los controles de importación de cítricos, a pesar de las preocupaciones planteadas por agricultores españoles. Estos productores han advertido sobre la presencia de plagas y el uso de pesticidas prohibidos en los productos que llegan desde fuera de la Unión Europea.

En una reciente reunión de la comisión de Peticiones del Parlamento Europeo, el Ejecutivo comunitario reafirmó que "no hay un fraude sistemático". Esta declaración surgió en respuesta a la iniciativa ciudadana presentada por la Asociación Independiente de Agricultores de Nules, que critica la efectividad de los controles en la frontera y el cumplimiento de las normativas relacionadas con estos productos.

Un representante de los agricultores expuso que en su región las pérdidas en la producción de naranjas dulces alcanzan el 97%, y el 94% en mandarinas. Además, mencionó que los campesinos se ven obligados a duplicar los tratamientos fitosanitarios, incurriendo en gastos adicionales que pueden llegar a los 2.000 euros por hectárea cada año.

Desde Bruselas, se defendió que los mecanismos de control aplicados a los cítricos importados son adecuados y se alinean con la normativa europea. La Comisión subrayó que estos controles siguen un sistema de análisis de riesgos que es revisado de manera regular.

Asimismo, la Comisión Europea destacó que las auditorías realizadas no han mostrado diferencias significativas en cómo los Estados miembros aplican las inspecciones. Además, se recordó que, en caso de detectar irregularidades, la Unión Europea tiene la capacidad de implementar medidas correctivas o incluso prohibir importaciones.

Durante el debate, la eurodiputada del Partido Popular, Carmen Crespo, advirtió sobre la posibilidad de un "fraude comercial" y pidió que se fortalezcan los controles, así como que se efectúen auditorías en terreno para verificar el origen y la trazabilidad de los cítricos importados, dada la sospecha de irregularidades que podrían perjudicar la competencia.

Por su parte, Sandra Gómez, eurodiputada socialista, reconoció la "preocupación legítima" del sector agrícola y admitió que existen problemas fitosanitarios. No obstante, abogó por un enfoque riguroso y dentro del marco de la normativa europea, defendiendo la idea de mejorar el seguimiento y los recursos destinados a los controles.

Al concluir el debate, la comisión de Peticiones decidió mantener abierta la iniciativa y solicitar información adicional a la Comisión Europea antes de tomar decisiones sobre los próximos pasos a seguir.

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