Crónica España.

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UNESCO insta a los países a incluir educación socioemocional para promover un futuro sostenible.

UNESCO insta a los países a incluir educación socioemocional para promover un futuro sostenible.

En una alerta preocupante, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) ha declarado que la educación actual está dañando al planeta. Según el informe titulado 'Aprendiendo a actuar por las personas y el planeta', publicado en el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, la educación tal como está concebida actualmente no es beneficiosa para el entorno.

El estudio, elaborado en conjunto por el Informe GEM y el Proyecto MECCE, expone que los sistemas educativos actuales podrían estar empeorando la crisis climática. De no implementarse reformas educativas, niveles educativos más altos seguirán asociándose con un aumento en el consumo y emisión de carbono.

El informe insta a los sistemas educativos a enfocarse más en el aprendizaje socioemocional para incrementar la participación y preparar a los niños para las próximas transiciones climáticas.

Además, revela que jóvenes de diversos países han expresado preocupaciones sobre la educación climática obsoleta e insuficiente presente en los libros de texto, que solo abordan superficialmente los problemas y no proponen soluciones significativas como el vivir sin automóvil.

De acuerdo con la investigación realizada por la UNESCO, de no cambiar la educación sobre el cambio climático hacia un enfoque más socioemocional y orientado a la acción, se prevé que para el año 2100 los niveles educativos más altos y sus actividades económicas asociadas podrían resultar en un aumento del 5-25% en las emisiones de gases de efecto invernadero.

Según una evaluación de las presentaciones de países a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), solo un 7% se centra en el aprendizaje socioemocional, en comparación con el 27% en el aprendizaje conductual y el 67% en el aprendizaje cognitivo.

Como resultado de la Cumbre de Transformación de la Educación en 2022, se estableció un nuevo indicador para medir la ecologización del contenido escolar. El informe 'Aprender por las Personas y el Planeta' proporciona los primeros datos para este nuevo indicador de contenido educativo verde de la UNESCO, el Informe GEM y el Proyecto MECCE.

El informe destaca que los programas escolares de 76 países analizados obtuvieron una puntuación de 40 sobre 100 en la importancia dada al contenido ecológico, que baja a 12 puntos en contenido relacionado con la biodiversidad y 21 sobre el cambio climático.

Ante este escenario, la UNESCO defiende la necesidad de que la educación se adapte a la agenda del cambio climático y que los países fomenten acciones que apoyen la mitigación y adaptación al cambio climático.

Para lograr los cambios transformadores demandados por los jóvenes, la UNESCO subraya la importancia de cambiar el enfoque educativo hacia la respuesta a los desafíos del cambio climático. Esto implica integrar la educación sobre el cambio climático de manera más profunda en el currículo, en diversas materias y con el apoyo adecuado a la formación de educadores.

En este sentido, la UNESCO destaca la urgencia de investigar cómo las intervenciones pedagógicas pueden impactar en el cambio de comportamiento y enfocarse en medidas efectivas que guíen a los responsables políticos hacia la reforma de los sistemas educativos.

Asimismo, se propone implementar intervenciones pedagógicas activas a gran escala y realizar investigaciones ambiciosas sobre su efectividad en conectar conocimientos con cambios de comportamiento, además de reorientar los esfuerzos de evaluación hacia medidas que promuevan el cambio de comportamiento en relación al cambio climático.

La UNESCO considera que la educación juega un papel esencial pero muchas veces subestimado en el desarrollo de capacidades profesionales para hacer frente al cambio climático. Es necesario demostrar cómo las intervenciones de desarrollo de capacidades contribuyen a mejorar las prácticas de adaptación y mitigación, para así promover la colaboración entre la educación y otros sectores en la lucha contra el cambio climático.

Por lo tanto, se insta a mejorar la coordinación intersectorial y garantizar que los planes de acción integrados sobre el cambio climático incluyan financiación para el desarrollo de habilidades y capacidades, así como la inversión en educación en los programas de financiación climática.

A pesar de que la educación suele ser desestimada como una solución al cambio climático, la UNESCO sostiene que ayuda a las personas a desarrollar soluciones de mitigación y adaptación a los desafíos del cambio climático. Es necesario reconocer y potenciar el papel crucial que la educación tiene en la lucha contra este problema global.