"Un estudio revela que las lluvias del tren de borrascas se intensificaron un 11% debido al cambio climático."
MADRID, 26 de febrero.
Recientes investigaciones han revelado un alarmante incremento en la intensidad de las precipitaciones en distintas partes de España y Portugal, atribuible a las emisiones de dióxido de carbono (CO2) y al cambio climático. Un estudio de World Weather Attribution, del que se informó esta semana, subraya que las lluvias desde el 16 de enero han sido un 11% más fuertes en varias áreas afectadas por nueve borrascas consecutivas.
Los autores del estudio, que incluyen un equipo internacional de científicos de países como España, Portugal, Marruecos y los Estados Unidos, han llevado a cabo un meticuloso análisis de la precipitación máxima diaria durante el invierno, específicamente de octubre a marzo. Este análisis busca evidenciar el impacto de las condiciones climáticas cambiantes sobre la saturación del suelo.
En particular, los investigadores se han enfocado en dos regiones que han sufrido de manera severa los efectos de las lluvias: el noroeste de España y el norte de Portugal, así como el suroeste español y el norte de Marruecos. Su estudio también se ha aventurado a investigar si la frecuencia de los patrones atmosféricos que generan estas tormentas ha cambiado con el tiempo.
Sus hallazgos son impactantes: las jornadas más lluviosas en estas áreas han aumentado en aproximadamente un 33% desde que el calentamiento global comenzó a mostrar sus efectos. A partir del análisis de datos y simulaciones de modelos climáticos, los científicos afirman que aproximadamente un 11% de la intensidad reforzada de las precipitaciones en el norte de Portugal se puede relacionar directamente con las emisiones de CO2.
Además, las tormentas recientes han sido potenciadas por "ríos atmosféricos" que transportaban humedad desde una intensa ola de calor en el océano Atlántico. Un sistema meteorológico bloqueado, caracterizado por altas presiones sobre Escandinavia y Groenlandia, ha actuado también como un muro en la atmósfera, dirigiendo torrentes de tormentas hacia Europa occidental.
Este mismo fenómeno ha traído condiciones inusualmente húmedas a partes del Reino Unido, Francia e Irlanda. Los expertos resaltan que esta conexión entre los patrones atmosféricos bloqueados y el cambio climático es un ámbito de estudio activo. Las tormentas han dejado su sello devastador, causando más de 50 muertes y desplazando a cientos de miles de ciudadanos en Marruecos, España y Portugal, así como generando daños que ascienden a miles de millones de euros.
Los eventos climáticos extremos también se han hecho notar en lugares concretos; en Grazalema (Cádiz), se registró una lluvia equivalente a la que normalmente cae en todo un año, pero concentrada en solo unos días. Este tipo de precipitaciones extremas representa una creciente amenaza para la infraestructura y las viviendas en áreas vulnerables, especialmente aquellas localizadas en llanuras aluviales.
A pesar de los avances en la gestión de desastres en la región, los especialistas advierten sobre la urgencia de mejorar la coordinación entre los sistemas de alerta temprana a nivel nacional y municipal, así como de realizar inversiones en el desarrollo de capacidades locales.
David García-García, un destacado investigador de la Universidad de Alicante, recalca que este estudio refuerza la noción de que el aumento de la temperatura atmosférica derivado de las emisiones colectivas de CO2 está desencadenando un patrón de lluvias cada vez más extremas. Según él, los responsables políticos deben prepararse y adaptarse ante esta transformación climática para proteger las vidas, los medios de subsistencia y la infraestructura en la región.
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