Crónica España.

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Un estudio revela que el 25% de los trabajadores agrícolas en Europa son migrantes explotados

Un estudio revela que el 25% de los trabajadores agrícolas en Europa son migrantes explotados

En 9 países europeos se han constatado prácticas abusivas como violencia, largas jornadas laborales y pagos insuficientes de forma rutinaria.

MADRID, 5 Jun.

Un estudio realizado por investigadores del Instituto Universitario de Estudios sobre Migraciones (IUEM) de la Universidad Pontificia Comillas y de Oxfam Intermón ha revelado que aproximadamente una de cada cuatro personas empleadas en el sector agrícola europeo son migrantes víctimas de explotación laboral y abusos de derechos.

Actualmente, 2,4 millones de personas migrantes trabajan en la industria de la cosecha de frutas y verduras en Europa, representando una cuarta parte de los empleados en el sector, aunque se estima que la cifra real podría ser aún mayor debido a factores como la contratación a través de agencias y la falta de documentos.

El informe se basa en la revisión de textos académicos y documentos de organizaciones, identificando violaciones sistemáticas de los derechos laborales de los trabajadores migrantes en 9 países europeos, incluyendo los mayores productores de frutas y verduras como España, Italia, Francia, Polonia y Finlandia, entre otros.

Los trabajadores migrantes en estos países suelen recibir salarios por debajo del mínimo, con mayor disparidad salarial entre hombres y mujeres, y enfrentan situaciones de explotación como abuso sexual, intimidación y violencia en respuesta a huelgas.

El alojamiento de los trabajadores suele ser precario y aislado, con casos de chantaje sexual y condiciones insalubres que ponen en riesgo la salud y seguridad de los empleados.

Los accidentes laborales son frecuentes debido a la falta de formación y equipo adecuado, mostrando casos extremos como envenenamiento por productos fitosanitarios y muertes por exposición al calor sin acceso a agua.

El acceso a servicios de salud es limitado para los trabajadores migrantes, con barreras administrativas y lingüísticas que dificultan su atención médica adecuada.

Ante esta situación, la UE ha aprobado una directiva de Debida Diligencia para garantizar el respeto de los derechos humanos y ambientales en toda la cadena de valor, con el objetivo de prevenir la explotación y asegurar la responsabilidad de las empresas.

El estudio enfatiza la importancia de fomentar la participación de los migrantes en sindicatos, proporcionar formación en idiomas comprensibles y equipamiento necesario, y garantizar que las ayudas de la Política Agraria Común tengan en cuenta el cumplimiento de normas laborales y sociales.