• martes 04 de octubre del 2022
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Un aparato de voluntarios proporciona comidas y cenas para damnificados por el incendio de Vall d'Ebo

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Sitios de comidas y viviendas rurales detallan su "preocupación" por las secuelas económicas y ambientales para la comarca

ALICANTE, 17 Ago.

Una decena de personas han formado un aparato de voluntarios para elaborar comidas y cenas destinadas a damnificados por el incendio forestal de la Vall d'Ebo (Alicante). El cocinero Evaristo Miralles encabeza este conjunto formado en parte por el plantel del lugar de comidas El Nou Cavall Verd, situado en Campell, entre los núcleos de población que constituyen la Vall de Laguart en la Marina Alta.

En afirmaciones a Europa Press, el cocinero ha detallado que en solamente 24 h dieron de comer a cerca de 300 personas y se prevé que para esta noche se amplíe en otras 150, primordialmente a vecinos apartados desde Pego, tal como a cualquier persona que se haya visto perjudicado por el progreso del fuego o trabaje en su extinción.

Según las llamas iban calcinando la vegetación del corazón de la provincia, el cocinero y su aparato eligieron cerrar de forma facultativa el lugar de comidas para sugerir este sistema altruista, que cuenta con el apoyo de labradores y vecinos que aportan provisiones al conjunto adjuntado con su grano de arena a esta tarea.

"Desde anoche hacemos comidas, tanto para efectivos para evacuados de Pego. Las bajamos para la Vall de Gallinera y Vall d'Ebo. Ya se hicieron 300 y hay otras 150 previstas", ha señalado Miralles.

Los voluntarios no tienen una previsión del tiempo que se alargará este sistema altruista gracias a la situación donde está el incendio forestal: "No contamos previsión, sencillamente decidimos de forma voluntaria cerrar y dedicarnos a esta tarea para gente evacuada, por los pies en el suelo".

Paralelamente, cerca de Benimaurell, otro de los ayuntamientos cercanos al avance del incendio al sur de la Vall d'Ebo, está el lugar de comidas La Venta del Collao, cuyos dueños estiman pérdidas económicos entre 12.000 y 15.000 euros gracias a las cancelaciones de la semana y el cierre obligado por el lapso de las llamas.

Su dueño, Salvador Josep, explicó que el fuego llegó a estar a unos cien metros a espaldas del lugar y que afectó, primordialmente, al ambiente natural que circunda al negocio: "Desalojamos el lugar de comidas el domingo al mediodía y todavía no tenemos la posibilidad de abrir, por el momento no por el fuego, sino más bien por el humo y el ingreso a las rutas".

Del mismo modo, el primer día de la semana fue un día "crítico con varios efectivos" cerca para tratar que el fuego no se expandiera y llegara hasta el lugar de comidas. Respecto a las pérdidas, el dueño ha recordado que el potencial del local en verano "se dispara" debido al turismo: "Al estar en la montaña solo ofrecemos servicio de comidas y tenemos la posibilidad de charlar de sobra de cien personas cada día. Si cerramos una semana, son 600 comidas que no das. Es una disparidad".

Además de los sitios de comidas y ventas situados dentro de la provincia, el campo de las viviendas rurales es otro de los que padece las asoladoras secuelas del incendio forestal. Algunos negocios ahora fueron evacuados, con lo que es imposible entrar en contacto con sus dueños para saber cuál es su situación.

Otros que aún observan la evolución de las llamas y aguardan a un aviso de las autoridades se detallan "en movimiento" y "tristes" por la situación. El dueño de Ca Luis, una vivienda rural cerca del Barranc de l'Infern, en Campell, ha compartido su "indignación" y "preocupación" por el progreso del fuego.

"Los efectivos están en otros ayuntamientos tratando apagarlo, pero claro aquí disponemos el pueblo todo lleno de humo --ha lamentado--. Teníamos una reserva para el objetivo de semana pero lo deberemos anular pues no posee pinta de que se finalice. Todo está repleto de humo y ceniza, y no observamos que se logre supervisar. Es un caos".

Otros negocios lindantes que constituyen la Vall de Laguart se sumaron a las críticas de la administración y a la "falta de cuidado" de los montes. También se preocupan por las laderas y pinadas que no se han quemado: "Sería un desastre".

Por último, la dueña de la vivienda rural Sastre y Seguí, Cristina Serrano, en Alpatró (Vall de Gallinera), ha advertido que deberá anular las reservas de "todo el mes" por el hecho de que es imposible ingresar al pueblo al estar la carretera está clausurada: "Nos encontramos informando a los clientes del servicio de que no tenemos la posibilidad de ingresar y temo que deberemos cerrar todo cuanto resta de mes".