Trump sostiene que Irán rehúye las negociaciones por temor a un alzamiento interno.
En una reciente declaración, el presidente Donald Trump afirmó que el régimen iraní está ansioso por establecer un acuerdo con Estados Unidos, aunque teme hacer esto público debido a la posible reacción violenta de su propio pueblo. Esta afirmación surge en medio de un entorno de negociaciones que ha sido marcado por declaraciones diversas y contradictorias por parte de las autoridades iraníes, que han oscilado entre desmentir cualquier comunicación con Washington y considerar propuestas que han sido previamente rechazadas por Teherán.
Durante una cena de recaudación de fondos del Partido Republicano, Trump comentó que los líderes iraníes están comprometidos con la idea de un acuerdo, pero se sienten amenazados por su población. “Tienen miedo de admitirlo porque creen que serán castigados por su gente”, indicó el presidente, subrayando el riesgo que perciben en la revelación de tales negociaciones.
Trump también hizo referencia al actual líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, expresando que, a su juicio, "nunca ha existido un jefe de Estado que deseara su puesto menos que él". Además, el presidente bromeó con la idea de que Irán le ha sugerido que asumiera el liderazgo supremo del país: "No, gracias, eso no es para mí", manifestó.
El presidente no dudó en señalar que los líderes iraníes también temen una intervención militar por parte de Estados Unidos. “Estamos ganando a lo grande en la guerra”, afirmó, insistiendo en que las acciones estadounidenses en el Medio Oriente son sin precedentes. “Lo que estamos haciendo con respecto a Irán es algo que nunca se había visto”, agregó con confianza.
El mandatario justificó la actual ofensiva militar, a la que describió como una "excursión al infierno", argumentando que es una acción que debió ser emprendida por sus predecesores desde hace décadas. “Era imperativo acabar con lo que describo como un cáncer. Irán representa una amenaza nuclear, y hemos tomado medidas decisivas para extirpar esa amenaza”, sentenció Trump.
En cuanto a las consecuencias económicas de la guerra, Trump minimizó su impacto, incluso a pesar de haber amenazado con acciones militares que afectarían la infraestructura energética de Irán si no se reabre el estrecho de Ormuz. “Esperaba que el impacto fuera mucho más severo. Creía que los precios del petróleo se dispararían y que el mercado bursátil podría resentirse. Pero, honestamente, a corto plazo, eso no me preocupaba”, comentó.
Su discurso se produjo poco después de que el ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, desmintiera categóricamente que haya negociaciones en curso con Estados Unidos, aunque reconoció la existencia de "mensajes" provenientes de Washington que, según él, no constituyen un diálogo oficial. Araqchi sugirió que la insistencia de Estados Unidos en hablar sobre negociaciones es, en realidad, un signo de debilidad tras haber buscado rendición previa.
Hasta la fecha, el último informe del gobierno iraní señala más de 1.500 víctimas mortales a causa de la ofensiva militar por parte de Israel y Estados Unidos, aunque un grupo de derechos humanos basado en EE. UU. ha elevado esa cifra a más de 3.300 fallecidos, reflejando la magnitud de la crisis humanitaria en la región.