En Madrid, el 3 de diciembre, la Fundación También ha conmemorado sus 25 años de existencia, un periodo que su presidenta, Teresa Silva, ha utilizado para reflejar los avances significativos en las oportunidades que ahora poseen las personas con discapacidad para practicar una amplia gama de deportes. Esta organización fue concebida no como un pasatiempo, sino como un verdadero "proyecto de vida".
La historia de Silva es la de una deportista que enfrentó un gran desafío. A finales de los años 80, sufrió un accidente mientras entrenaba con la selección española de parapente, lo que la llevó a depender de una silla de ruedas. Una década después de su accidente, decidió dar vida a la Fundación También, la cual se ha erigido como un referente en la inclusión y el deporte adaptado en España.
Durante una entrevista con Europa Press, Silva expresó su asombro por cómo ha cambiado el panorama deportivo para las personas con discapacidad en el transcurso de los años. "Parece increíble lo rápido que pasa el tiempo, y lo mucho que han evolucionado las oportunidades para la práctica deportiva", comentó.
Tras su accidente en 1989, Silva pasó nueve meses recuperándose en el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo. Al salir, se percató de que las condiciones habían cambiado notablemente en diversos aspectos de la vida, incluyendo el deporte.
Desde pequeña, Silva había sido una apasionada del deporte, pero después de su accidente se encontró limitada a actividades como el tenis de mesa, el baloncesto o la natación, que no se comparaban con sus anteriores aficiones, como el parapente o el esquí. Fue entonces cuando comenzó a investigar y descubrió que existían modalidades como el esquí sentado en Estados Unidos. Sin embargo, esta posibilidad conllevaba un alto costo y requería desplazarse al extranjero.
Su determinación no se vio afectada por estas dificultades. Silva siguió buscando alternativas y su oportunidad llegó cuando unos monitores estadounidenses realizaron una visita a Sierra Nevada para un campeonato de esquí. Esto le permitió probar el esquí adaptado y, en poco tiempo, ya estaba esquiando por su cuenta. Este momento fue crucial y la inspiró a compartir esa misma sensación de libertad con otros.
Al principio, su iniciativa encontró resistencia. Sin embargo, Silva no se dio por vencida y empezó a colaborar con diferentes asociaciones, creando la Fundación También en el año 2000, tras un arduo proceso de planificación y búsqueda de recursos.
La creación de la fundación no fue sencilla. Silva, decidida a promover el esquí adaptado, estableció un equipo de exhibición que logró gran éxito y contribuyó a cambiar la percepción pública sobre la práctica deportiva para personas con discapacidad. Silva reiteró su agradecimiento a la empresa 'Santiveri' por su apoyo en este camino.
Uno de los primeros pasos fue conseguir financiación y, durante su primer año, la respuesta fue mucho más positiva de lo esperado. La idea, innovadora y fresca, atrajo patrocinadores que facilitaron el lanzamiento de programas para diversas discapacidades, lo que a su vez permitió un notable crecimiento de la fundación.
Su padre, quien había sido un ejemplo a seguir para ella y tenía experiencia en la creación de fundaciones, le advirtió sobre el reto que representaba esta nueva tarea, enfatizando que requiría un compromiso genuino. Silva, convencida de su misión, recibió el apoyo de su padre y de otros entusiastas que se unieron a su causa.
A lo largo de su trayectoria, Silva ha tenido que superar múltiples obstáculos, pero su fe en el poder del deporte como medio de inclusión social nunca ha flaqueado. Tras su accidente, descubrió su fortaleza interior y cómo el deporte le proporcionó herramientas esenciales para enfrentar su nueva realidad.
Desde su perspectiva, ha observado cómo la sociedad ha evolucionado en su visión sobre la discapacidad, especialmente en lo que respecta a la eliminación de barreras arquitectónicas. Sin embargo, es consciente de que aún queda un largo camino por recorrer.
En estos 25 años, Silva se siente satisfecha con el impacto positivo que la fundación ha tenido en la vida de muchas personas, especialmente en la normalización de la vida deportiva de los niños con discapacidad, a quienes considera el futuro.
Una de sus principales luchas ha sido eliminar la segregación en el deporte. Silva repudia los "guetos" y cree firmemente que las personas con y sin discapacidad deben convivir juntas en la práctica deportiva. Menciona que ha cultivado amistades con personas sin discapacidad y ha trabajado para fomentar esta integración.
Silva se ha dado cuenta de que, al haber interés, la gente busca involucrarse más en el deporte, lo cual les transforma la vida. Para muchos, el deporte se convierte en un medio de superación personal y les ofrece oportunidades de competición, algo que ella está decidida a facilitarles.
Un ejemplo del éxito de su labor es Audrey Pascual, una joven esquiadora que, tras haber sido parte de la Fundación Desde su infancia, ahora se prepara para representar a España en los próximos Juegos Paralímpicos. Silva subrayó que será la primera mujer española en competir en esquí adaptado.
A pesar de las expectativas, Silva prefiere que Pascual enfrente esta experiencia sin presiones. Junto a su equipo técnico, ha insistido en crear un ambiente relajado para que la joven pueda disfrutar y competir sin la carga adicional del estrés.
Encontrar monitores capacitados es un desafío, pero Silva se muestra optimista, señalando que cada vez más gente se especializa en este tipo de enseñanza. También destaca la importancia del trabajo voluntario en su organización, lo cual es crucial para el éxito de la fundación. Asegura que cuentan con entrenadores altamente cualificados que se preocupan por el bienestar de los deportistas.
De cara al futuro, Silva tiene la ambición de que para el 2050, el deporte para personas con discapacidad esté completamente normalizado y que la labor de la Fundación También no sea tan indispensable como lo es hoy en día.
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