El gigante automovilístico Stellantis ha tomado la decisión de cerrar y vender uno de sus principales centros de pruebas de vehículos en Arizona, Estados Unidos. Esta medida se enmarca en el programa de reducción de costes liderado por el CEO Carlos Tavares, quien busca alternativas ante la disminución de los beneficios del grupo, según informó el medio CNBC y recogió Europa Press.
El centro de pruebas de más de 1.600 hectáreas, adquirido por Stellantis tras la fusión entre FCA y PSA en 2021, será vendido para reducir costos. A partir del próximo año, la compañía utilizará las instalaciones de pruebas de Toyota en Arizona, permitiendo a la empresa japonesa alquilar sus instalaciones a otros fabricantes de automóviles.
En los últimos años, Stellantis ha reducido su plantilla global en aproximadamente un 15.5%, incluyendo un recorte del 14.5% en América del Norte. A finales del año pasado, la empresa empleaba a 11.000 personas en Estados Unidos, cifra considerablemente inferior a la de sus competidores del sector como General Motors o Ford.
Estas medidas de reducción de personal forman parte de la estrategia de Stellantis de externalizar trabajos de ingeniería a países con costos laborales más bajos como Brasil, India o México. Según estimaciones internas, el costo por empleado se reduce hasta en 50.000 euros en comparación con los empleados en Estados Unidos o Europa.
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