En una reciente sesión plenaria en el Senado, celebrada el 26 de noviembre en Madrid, la moción presentada por el Grupo Parlamentario Popular (GPP) fue aprobada con un resultado de 144 votos a favor, 96 en contra y 18 abstenciones. Esta iniciativa condena la intromisión del director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, en las competencias y la autonomía de la Real Academia Española (RAE).
El senador Juan Manuel Ávila, representante del Partido Popular, defendió la moción argumentando que García Montero ha actuado con deslealtad y sin consideración, mencionando en particular su intervención "desafortunada" en el Congreso de Arequipa, Perú. Además, señaló la falta de responsabilidad del ministro de Exteriores, José Manuel Albares, a quien instó a dimitir por no haber tomado medidas contra Montero.
Ávila expresó que "si Montero tuviera un mínimo de vergüenza, ya habría renunciado a su puesto", al tiempo que criticó la complicidad del ministro Albares en este asunto. En su intervención, el senador enfatizó la doble moral del director del Cervantes, quien, según él, ha recibido más premios desde su nombramiento que en sus cuatro décadas como escritor.
El senador del PP denunció que las acusaciones de García Montero hacia Santiago Múñoz Machado, actual director de la RAE, por supuestamente estar involucrado en negocios desde su posición, son injustas y revelan una falta de respeto por la autonomía de la RAE. "Las declaraciones de García Montero no solo carecen de fundamento, sino que atentan directamente contra la integridad de una institución de prestigio internacional", añadió.
Desde la perspectiva del Partido Popular, el actual liderazgo del Instituto Cervantes bajo García Montero no se alinea con los estándares de excelencia cultural que el puesto requiere. Afirmó que esta situación se traduce en un retroceso en la proyección internacional del Cervantes, el cual debería representar al idioma español en todo el mundo con distinción y solvencia.
Además, el senador insistió en que esta intervención forma parte de una tendencia más amplia de politización de instituciones culturales, tendencia que, según él, ha estado en aumento desde la llegada al poder del gobierno actual. "No es solo un asunto aislado; es un patrón que se repite", argumentó, citando ejemplos como la Real Academia de la Historia y otros museos en su crítica.
En respuesta, la senadora socialista Rosa María Aldea defendió la autonomía y el compromiso del Instituto Cervantes y de la RAE, resaltando la necesidad de cooperación entre ambas instituciones. Aldea acusó al Partido Popular de fomentar la polarización y de cuestionar nombramientos que no coinciden con su ideología, lo que, en su opinión, socava la integridad de las instituciones.
Aldea propuso una enmienda de sustitución que destacaba la independencia y el trabajo conjunto de ambas entidades en la promoción del español en el mundo, rechazando las críticas del PP y sugiriendo que su comportamiento es mera "ruido" político.
Los senadores del PP no aceptaron la enmienda de Aldea, argumentando que no era coherente, a la vez que criticaron la falta de condena por parte del PSOE a los comentarios de García Montero, a quien acusaron de estar perjudicando a la institución que dirige. "No podemos permitir que nuestras instituciones culturales se conviertan en campo de batalla política", sentenció Ávila.
Por su parte, el senador Fernando Carbonell de Vox tomó la palabra para proponer una enmienda que denunciaba la dirección de Albares en el ámbito de la diplomacia cultural, afirmando que sus acciones han dañado la imagen de España en lugar de contribuir a su promoción. No obstante, los senadores del PP también decidieron rechazar esta enmienda, indicando que era un momento inoportuno para criticar al ministro por otros problemas más graves que este tema general.
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