Crónica España.

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Según Arval, apenas un 9% de los conductores de coche eléctrico querrían volver a uno de combustión.

Según Arval, apenas un 9% de los conductores de coche eléctrico querrían volver a uno de combustión.

Un estudio presentado por el 'Arval Mobility Observatory' revela que cerca del 90% de las empresas españolas y europeas anticipan que sus flotas permanecerán estables o aumentarán en los próximos tres años.

En cuanto a los usuarios de coches eléctricos, solo un 9% tiene intención de volver a utilizar un vehículo de combustión, mientras que un 64% planea mantenerse fiel a la tecnología de propulsión eléctrica en su próximo vehículo.

El estudio destaca que los conductores de vehículos eléctricos muestran un alto grado de satisfacción, destacando aspectos como el confort de conducción, la experiencia al volante, la autonomía, la seguridad y la fiabilidad, entre otros factores.

Además, se observa que un buen porcentaje de usuarios de híbridos enchufables también repetirían con esa tecnología, y algunos incluso añadirían un paso más hacia la movilidad 100% eléctrica en su próximo vehículo.

Otro hallazgo importante es que los desplazamientos urbanos son la principal razón de uso para los vehículos eléctricos, con una media de 12.500 km recorridos al año, siendo el traslado al trabajo y las compras de fin de semana las actividades más frecuentes.

En cuanto a la carga de los vehículos eléctricos, la mayoría de los usuarios optan por cargar en casa o en su garaje personal, con poco uso de puntos de carga públicos o en centros de trabajo.

El estudio también desmiente el mito de que la autonomía es un problema para los usuarios de vehículos eléctricos, ya que la mayoría no experimenta ansiedad por la distancia a recorrer antes de volver a cargar la batería.

En términos de motivación de compra, el ahorro en combustible, la conciencia ambiental y la tecnología avanzada son los principales factores que llevan a los consumidores a optar por vehículos eléctricos.

En el ámbito empresarial, el informe revela que la mayoría de las empresas españolas y europeas planean mantener o ampliar sus flotas corporativas en los próximos años, adaptándose a nuevas tendencias como el uso de vehículos de segunda mano o tecnologías de combustibles alternativos.

En resumen, el sector de la movilidad eléctrica está experimentando un crecimiento significativo tanto a nivel de usuarios particulares como en el ámbito empresarial, impulsado por factores como la satisfacción del cliente, la conciencia ambiental y las ventajas económicas y tecnológicas que ofrecen estos vehículos.