Sacerdotes internacionales instan a la Iglesia a mostrar "coraje" ante las restricciones en Jerusalén.
En Madrid, el 30 de marzo, una importante asociación eclesiástica ha alzado la voz en defensa de la libertad religiosa tras un incidente que ha dejado a muchos fieles profundamente preocupados. La Red Internacional de Sacerdotes contra el Genocidio, que cuenta con más de 2,200 miembros en 58 países, junto con 25 obispos y 2 cardenales, ha mostrado su total apoyo al cardenal Pierbattista Pizzaballa y al Padre Francesco Ielpo, quienes fueron impedidos por las fuerzas policiales israelíes de acceder a la Basílica del Santo Sepulcro para celebrar la Misa del Domingo de Ramos.
La red ha solicitado a toda la comunidad eclesiástica que mantenga la firmeza y no desvíe la atención del problema en cuestión, declarando que "este es un momento crucial". En su comunicado, enfatizaron que la prohibición de que el Cardenal y el Custodio celebren el Domingo de Ramos representa un atentado no solo contra la libertad de culto, sino también un grave desafío al statu quo histórico de la región y un agravio para los millones de cristianos que siguen con devoción estos días sagrados.
De acuerdo con la Red Internacional de Sacerdotes, este incidente no debe considerarse aislado, sino en el contexto de un patrón alarmante de conductas que abarcan múltiples violaciones de derechos. Denuncian que el gobierno de Israel sigue infringiendo el derecho internacional, restringiendo libertades fundamentales y afectando a la vida cotidiana de los palestinos, lo que a su vez está causando un daño profundo y duradero al delicado tejido social y espiritual de Jerusalén.
A pesar de su crítica, la red ha querido dejar claro que no se dirige contra el pueblo judío, al que han reconocido con respeto, sino que sus señalamientos apuntan exclusivamente a la clase dirigente israelí y a las estructuras que amparan sus decisiones, en un contexto donde la devastación del pueblo palestino es cada vez más evidente.
Asimismo, han expresado su apoyo especial al cardenal Pizzaballa, quien ha trabajado incansablemente en pro de la confianza y la reconciliación en una región marcada por conflictos continuos, así como al padre Francesco Ielpo, custodio de los Santos Lugares desde hace siglos. La red ha subrayado que obstaculizar su ministerio es un ataque contra los principios del diálogo y la convivencia en el Medio Oriente.
Ante esta situación, han instado a los líderes eclesiásticos y a los cristianos en todo el mundo a alzar la voz en favor de la libertad religiosa durante la Semana Santa. Hicieron un llamado a las diócesis, conferencias episcopales y comunidades cristianas para que se pronuncien con valentía, afirmando que permanecer en silencio sería rendirse ante la injusticia.
Además, solicitaron a los gobiernos que defienden la democracia y los derechos humanos que actúen con coherencia respecto a la libertad de culto. Hicieron hincapié en que el respeto por los Lugares Santos no puede ser efectivo si quienes viven a su alrededor sufren humillaciones y desplazamientos.
Finalmente, su mensaje fue claro: "Que esta Pascua sea un momento de valentía y acción. Que la voz de aquellos que sufren en Jerusalén y Gaza resuene en los corazones de la Iglesia y del mundo antes de que sea demasiado tarde".