RDC lucha contra su peor brote de ébola a 100 días del inicio, con más de 2.500 fallecidos
La República Democrática del Congo (RDC) enfrenta su crisis sanitaria más grave en la historia reciente. A los 100 días de declararse el brote de ébola, se contabilizan más de 2.500 muertes, con la mitad de ellas en las últimas tres semanas. La propagación exponencial y la violencia en la región dificultan la respuesta sanitaria.
El epicentro en Ituri, una zona controlada por grupos armados como las Fuerzas Democráticas Aliadas, complica el seguimiento y la contención del virus. Los desplazamientos forzados, impulsados por ataques y conflictos, impiden el acceso a comunidades y obstaculizan la detección temprana.
El conflicto político y militar en la zona, además de la desconfianza local hacia las instituciones, agrava la situación. Las milicias y las fuerzas armadas operan en un entorno donde la presencia del Estado y la seguridad son precarias, afectando la capacidad de respuesta del sistema sanitario y la vacunación.
La llegada de las primeras vacunas, como la Ervebo, ha sido limitada y de eficacia incierta frente a la cepa predominante. La OMS enfatiza que la estrategia requiere mejorar la detección, el aislamiento y el apoyo a los sanitarios, en un contexto de gran vulnerabilidad y conflicto.
El aumento de casos en provincias vecinas y la mortalidad elevada en zonas de difícil acceso muestran que la epidemia aún no está controlada. La comunidad internacional destaca la necesidad de coordinación y vigilancia reforzada para evitar una expansión mayor, que podría tener repercusiones regionales.
El escenario actual revela las complejidades de gestionar emergencias sanitarias en contextos de guerra y desestabilización política. La persistencia de conflictos internos limita las acciones humanitarias y sanitarias, poniendo en riesgo la estabilidad y la salud pública de la región a largo plazo.