La abadesa del convento benedictino de Viboldone, cerca de Milán, Maria Ignazia Angelini, ha expresado duras críticas hacia las "lógicas mercenarias" en una reflexión compartida con el Papa antes de que dieran inicio las sesiones finales del Sinodo. Este evento culminará con la votación del documento final el sábado 26 de octubre.
En su reflexión espiritual, Angelini desafió a los participantes del Sínodo a superar una visión estática de los lugares eclesiásticos, incluyendo los más sagrados y populares. También cuestionó las "comidas y cenas" donde se imponen ideas y se busca promover intereses personales, fenómeno común en la cultura contemporánea.
La abadesa benedictina comparó el estilo de vida de Jesús con el de la cultura dominante, resaltando la necesidad de una Iglesia sinodal y misionera que trascienda las barreras establecidas. Destacó la importancia de situar lo humano en el centro de la experiencia religiosa.
En este sentido, Angelini señaló que la Iglesia sinodal debe enraizarse en un lugar concreto y en una cultura, evitando caer en estructuras estáticas o en alianzas con contextos culturales pasados. Debe ser guiada por el Espíritu del Señor para trascender los límites establecidos.
El cardenal Hollerich, relator general del Sínodo, afirmó que la Iglesia debe estar enraizada en una cultura y en un lugar específico. Subrayó la importancia de las relaciones entre lugares y culturas en el contexto eclesial.
Además, Hollerich recordó que el propósito del Sínodo es ofrecer consejos al Santo Padre sobre la eficacia de su servicio y el de la Curia romana. Instó a los participantes a expresar sus pensamientos sinceros y a considerar cómo hacer accesible la riqueza de la experiencia sinodal al Pueblo de Dios en su totalidad, no solo a través de la historia, sino también a través de la renovación de las Iglesias.
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