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Deportes 25 de Marzo de 2026 · 10:57h 2 min de lectura

Oriol Cardona revela: "Soñé que sería el campeón y conseguiría el oro".

En Madrid, el 25 de marzo, el esquiador Oriol Cardona ha compartido sus pensamientos tras haber conseguido, en los recientes Juegos Olímpicos de Invierno en Milán-Cortina d'Ampezzo, el oro en la nueva disciplina de esquí de montaña. Cardona, quien ha logrado hacer historia como el primer español en obtener este metal dorado en esta especialidad, admite que desde el principio de la competencia tuvo la firme meta de alcanzar el primer lugar, pues una posición inferior habría sido una verdadera decepción para él.

En una entrevista con Europa Press, el deportista de 31 años recordó el momento de su victoria, revelando que no fue consciente de su logro inmediato, sino que la magnitud de su éxito le golpeó cuando encontró a su familia esa misma noche. “Fue en ese instante cuando pensé en lo que significaba ganar un oro olímpico”, relató con una mezcla de alegría y humildad.

A pesar de la presión que conlleva representar a su país en un evento tan significativo, Cardona se mostró sorprendentemente sereno. “La medalla significaba mucho para España, ya que habían pasado 54 años desde que se obtuvo oro en el país. Para mí, estos Juegos eran un sueño hecho realidad, especialmente porque era el debut del esquí de montaña a nivel olímpico”, expresó con un brillo de orgullo en sus ojos.

Cardona no dudó en expresar su ambición por alcanzar el oro, teniendo en cuenta el vacío histórico en cuanto a medallas olímpicas en España. “El deseo de obtener ese oro me motivó a esforzarme aún más”, añadió, consciente de que la presión era alta, pero seguro de su habilidad y preparación.

Sin embargo, admitió que también se planteó la posibilidad de un mal desempeño. “Había momentos en los que pensaba ‘y si cometo un error y acabo segundo o tercero’; eso sería decepcionante a pesar de la valía de esos puestos”, reflexionó, subrayando su determinación de buscar solo el oro.

La competencia fue particularmente rigurosa y exigente, un test que requería tanto resistencia como precisión. Cardona destacó la intensidad del evento, que a menudo superó las demandas de otros campeonatos por la presión del momento. “En los Juegos, uno se esfuerza más; todo se intensifica”, observó sobre la experiencia vivida en la prueba olímpica.

Aunque llegó preparado, Cardona enfatizó la importancia no solo de la velocidad en su técnica sino también de la seguridad. “Mi enfoque fue realizar transiciones seguras en lugar de rápidas. Prefiero hacer cambios de cinco segundos pero bien, que apresurarme y arriesgarme a perderlo todo”, destacó como una de sus claves para el éxito.

Reflexionando sobre el formato de la carrera, bromeó sobre la idea de homogeneizar los escalones para facilitar la competencia. “Un formato igual para todos podría hacerlo más justo; en los Juegos, había ciertas ventajas tácticas”, comentó, recogiendo su experiencia y analizándola con una mirada crítica pero constructiva.

Las medallas obtenidas no son solo un trofeo personal, sino una plataforma para promover el esquí de montaña en España. “Este evento debería ayudar a dar a conocer el deporte en el país y en el resto del mundo”, subrayó, reconociendo el respaldo que recibió del público y la atención que genera su disciplina.

Cardona fijó la vista en el futuro mientras se prepara ya para los Juegos de 2030 en Francia. “Quiero seguir compitiendo y disfrutar de este proceso. Es increíble ver cómo la gente se emociona con nuestro logro y anhelo repetir esa experiencia”, manifestó con esperanza y ambición renovada.

En su camino al éxito, el papel de Kílian Jornet, un referente en el esquí de montaña, fue crucial. Sin embargo, Cardona insistió en que sus otros entrenadores, Víctor López y Andrés Arroyo, también han sido fundamentales en su desarrollo. “Llevo años con ellos y su influencia es innegable”, reconoció, resaltando la importancia del trabajo en equipo en su carrera.

El audaz camino de Cardona hacia el deporte profesional tuvo su inicio en su adolescencia, cuando trabajó como bombero forestal. “A los 18 años, decidí arriesgarme y dedicarme al deporte. Hice cuentas y comprendí que podría tener un futuro en el esquí de montaña”, relató, subrayando su valentía y determinación para salir adelante.

A pesar de las recompensas, la vida del esquiador está marcada por sacrificios, especialmente por las exigencias del deporte. “La soledad de la montaña puede ser dura, pero también es parte del desafío; es un cambio de vida”, concluyó, reflexionando sobre las realidades que enfrenta en su carrera.

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