Netanyahu busca unidad en la derecha israelí para evitar pérdida electoral en octubre
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha instado a los líderes ultraderechistas Itamar Ben Gvir y Bezalel Smotrich a unirse en las próximas elecciones del 27 de octubre. La petición responde a la preocupación de que la división de las formaciones derechistas pueda costarles la victoria, como ocurrió en 1992 cuando la fragmentación impidió superar el umbral electoral y derivó en una derrota significativa.
El contexto político en Israel está marcado por una fragmentación de la derecha tras los comicios de 2022, donde Poder Judío y Sionismo Religioso compitieron por separado. La estrategia de unión, que Netanyahu considera esencial, busca consolidar el apoyo de los votantes y evitar que los desacuerdos internos afecten los resultados electorales. La historia reciente y las encuestas apuntan a que una coalición unificada podría mejorar significativamente sus posibilidades de gobernar.
Esta llamada a la unión se produce en medio de un escenario político tenso, con desacuerdos públicos entre Ben Gvir y Smotrich. Mientras Netanyahu apuesta por la unidad para fortalecer su posición, los dirigentes ultraafirman que su prioridad es mantener su base electoral y rechazan la idea de alianzas que puedan fragmentar aún más su apoyo. La posible coalición también se ve condicionada por la dinámica interna del espectro político y las alianzas futuras.
El trasfondo político de estas declaraciones refleja la importancia de la cohesión en el bloque derechista, frente a un panorama electoral en el que el riesgo de dispersión puede costarles la mayoría. La estrategia de Netanyahu pretende consolidar la derecha para evitar repetir el fracaso de 1992, cuando la división impidió obtener la mayoría en el Parlamento y facilitó la llegada al poder de la izquierda.
De cara al futuro, la decisión de unir fuerzas podría marcar un cambio en la estrategia electoral de la derecha israelí. Sin embargo, las tensiones internas y las diferencias ideológicas entre Ben Gvir y Smotrich, además del contexto de seguridad tras los ataques de Hamás, seguirán siendo factores determinantes en la política del país. La expectativa es que estas negociaciones influirán también en la formación del próximo gobierno y en la orientación de la agenda nacional.