Multinacionales españolas pagaron solo el 1,7% de sus ganancias globales en impuestos en 2023.
En 2023, un 17% de las grandes empresas multinacionales españolas, es decir, 29 grupos que generan más de 750 millones de euros al año, reportaron un pago promedio de solo 1,7% en concepto de Impuesto de Sociedades a nivel mundial. Este porcentaje contrasta significativamente con el promedio global de 21,7% que se aplica a todas las multinacionales.
Estos hallazgos fueron presentados en la séptima edición del análisis de la Agencia Tributaria, la cual se basa en los datos proporcionados por las mismas empresas a través del modelo 231, comúnmente conocido como declaración de información 'País por país'.
El estudo, compartido por Europa Press, indica que en España existen actualmente 171 multinacionales que superan los 750 millones de euros en facturación, lo que representa un incremento del 20,4% en comparación con 2022.
Este conjunto de empresas reportó un ingreso total de 1.203.851 millones de euros, lo que representa un aumento del 4,8% respecto al año anterior. Además, sus beneficios globales alcanzaron los 112.331 millones de euros, un crecimiento del 14,7% en comparación con 2022, lo cual resulta en un impuesto total pagado de 24.395 millones de euros, un 23,9% más que el año previo.
Aunque el incremento en el pago del impuesto de sociedades es notable, el tipo efectivo que estas multinacionales han registrado ascendería al 21,7%, una cifra que supera al 20,1% del año pasado pero sigue estando por debajo del 24,8% alcanzado en 2020.
Sin embargo, cuando se examinan los tipos efectivos por territorio, se observan diferencias notables. En concreto, el tipo efectivo en España se sitúa en un 17,3%, 4,4 puntos por debajo de la media global que se refleja en el análisis.
Esto sugiere que los impuestos se gravan con mayor fuerza fuera de la Unión Europea, donde el tipo efectivo asciende al 28,7%. Estas cifras son consistentes con las del año anterior, a diferencia de 2021, cuando la mayor carga fiscal se concentraba en los países de la UE excluyendo España.
En cuanto a los 29 grupos multinacionales que presentan un tipo efectivo inferior al 5%, estos reportaron un resultado antes de impuestos de 17.404 millones de euros, lo que significa un exorbitante aumento del 82,9%. Estos grupos constituyen el 16,3% del beneficio global de las multinacionales españolas, pero solo contribuyeron con un 1,3% al impuesto de sociedades, lo que aponta a una notable desproporción en comparación con el resto del sector.
Por otro lado, un 37% de las empresas reportaron un tipo efectivo inferior al 15%, acumulando solo el 7,1% del total del impuesto, mientras que los 108 grupos restantes, con un tipo efectivo superior al 15%, concentraron el 92,9% de los pagos de impuesto, evidenciando una carga fiscal considerablemente más alta para este sector.
El informe también revela una mejora en la rentabilidad de las multinacionales, que se sitúa en un 8,4%, frente al 7,6% del año anterior, lo que sugiere que, a pesar de un aumento moderado en los ingresos, los beneficios y los impuestos pagados han visto un incremento notable.
Sin embargo, se señala que la rentabilidad sobre activos tangibles y el capital son más modestas, con incrementos mínimos en comparación con el año pasado, y que los niveles de rentabilidad y productividad son considerablemente más altos en los tramos impositivos más bajos.
El análisis también destaca que las filiales españolas presentan menor rentabilidad que la media global, con un 6,3% frente al 8,4% de otras zonas, aunque se comportan de manera notable en términos de productividad, generando más ventas por empleado.
Las filiales en el resto de la Unión Europea muestran un rendimiento superior a la media, mientras que las ubicadas fuera de la UE, aunque más rentables con un 10,6%, son menos productivas. Esto se traduce en que las filiales de la UE y las de fuera presentan plantillas promedio más pequeñas que la media global, siendo las de España las que más trabajadores tienen por filial.
Finalmente, el informe señala que se evidencian variaciones significativas en la productividad por empleado dependiendo de la jurisdicción, con los países como Luxemburgo y Países Bajos liderando este indicador. Es notable que Estonia, a pesar de tener la productividad más alta, cuenta con una media de un empleado por filial y una de las rentabilidades más bajas.