Montero cuestiona las encuestas y advierte sobre la confianza en los sondeos electorales en Andalucía
La secretaria general del PSOE de Andalucía, María Jesús Montero, ha minimizado las proyecciones del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) que sitúan a su partido a diez puntos por detrás del PP-A en las próximas elecciones autonómicas del 17 de mayo. Mientras el CIS realiza su estudio con 6.016 entrevistas en marzo, los sondeos internos y análisis políticos reflejan un panorama electoral que no favorece claramente a la candidatura socialista.
En un contexto donde el actual presidente de la Junta, Juanma Moreno, ha manifestado públicamente su confianza en la victoria, Montero ha abogado por la importancia del voto y la democracia, sugiriendo que las encuestas no definen el resultado final. La líder socialista ha recordado antecedentes históricos en los que las predicciones se vieron superadas por los resultados electorales, como en 2012 y 2018, resaltando la volatilidad del electorado andaluz.
El escenario político en Andalucía se encuentra marcado por una fragmentación del voto y una movilización que, según expertos, se concentra en la recta final de la campaña. La candidata socialista ha insistido en que la decisión la tomarán los ciudadanos en las urnas, y ha criticado la actitud de ciertos actores políticos que, a su juicio, ya dan por ganadas las elecciones sin que las urnas hayan sido abiertas.
Los datos del CIS revelan que Moreno Bonilla es el líder mejor valorado, con una puntuación de 5,87 sobre 10, mientras que Montero obtiene una calificación de 3,93. La percepción pública del liderazgo político en la región refleja una cierta desafección hacia los partidos tradicionales, aunque la participación electoral sigue siendo un factor clave para definir los resultados en un entorno de alta competencia política.
Este proceso electoral en Andalucía se inscribe en un contexto más amplio de recuperación del protagonismo institucional tras años de inestabilidad y crisis sanitaria. La campaña ha puesto en evidencia la polarización política y la importancia de la movilización del electorado para definir el equilibrio de poder en la comunidad autónoma, con implicaciones que trascienden la región y afectan al panorama político nacional.