Malí enfrenta una ofensiva armada en Bamako y otras regiones por grupos yihadistas y tuareg
Grupos armados lanzaron una ofensiva simultánea en Bamako, Kati, Gao y Mopti. Hasta ahora, los combates continúan y las fuerzas militares trabajan para neutralizar a los atacantes.
Este ataque se produce en un contexto de inestabilidad política y de seguridad en Malí. La junta militar, liderada por el general Assimi Goita, mantiene el poder desde los golpes de Estado de 2020 y 2021. La región del Sahel enfrenta amenazas constantes de yihadistas, separatistas tuareg y células de Estado Islámico.
Las organizaciones sospechosas incluyen al Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM), vinculado a Al Qaeda, y al Frente de Liberación para el Azawad (FLA). En marzo, hubo indicios de cooperación entre estos grupos para atacar objetivos militares y extranjeros en la zona.
El contexto regional también está marcado por la presencia de mercenarios rusos, vinculados a la antigua Wagner y ahora Africa Corps, que apoyan a la junta maliense en tareas de seguridad. La alianza entre Malí, Burkina Faso y Níger refleja una postura común de rechazo a Francia y acercamiento a Rusia.
El gobierno militar prometió devolver el poder a civiles en marzo de 2024, pero aún no ha cumplido esa promesa. En julio de 2025, el régimen extendió el mandato de Goita por cinco años, sin fecha de elecciones.
El futuro de Malí dependerá de la evolución de la seguridad y de la presión internacional. La región del Sahel sigue siendo un foco de inestabilidad que puede afectar a toda África Occidental en los próximos años.