Los expertos señalan que los bonos gubernamentales han fallado como refugio seguro en tiempos de conflicto.
En medio del conflicto en Oriente Próximo, un análisis exhaustivo por parte de expertos en inversión revela un panorama inquietante para los bonos del Estado que, tradicionalmente considerados refugio seguro, han dejado de cumplir su función. Desde el estallido de la guerra el 27 de febrero, los rendimientos de los bonos en múltiples naciones han experimentado un aumento notable.
En concreto, las obligaciones a diez años en España han visto su rendimiento aumentar casi un 19%, pasando del 3,064% al actual 3,640%, e incluso alcanzando cotas cercanas al 3,7% en momentos recientes. Este cambio significativo plantea dudas sobre la capacidad de los bonos para servir como un resguardo ante la incertidumbre económica.
La situación no es exclusiva de España; el resto de Europa ha afrontado similar dificultad. Por ejemplo, el rendimiento de los bonos italianos ha incrementado un 24% en este mismo periodo, posicionándose en un 4,075%. Por su parte, los bonos franceses han aumentado más de un 19%, estableciendo un rendimiento de 3,834%, mientras que Alemania ha registrado un incremento más moderado del 17%, alcanzando un 3,099%.
Al otro lado del Atlántico, los bonos del Tesoro estadounidense también han experimentado un aumento, ya que su rendimiento ha subido más del 11%, alcanzando un nivel del 4,43%. Este incremento se produce en un contexto de elevado endeudamiento nacional.
Según Vincent Chaigneau, responsable de análisis en Generali AM, las expectativas del mercado han dado un giro drástico en tan solo tres semanas. Mientras que antes se anticipaba una posible reducción de tasas por parte del Banco Central Europeo (BCE) para 2026, ahora se contemplan aumentos de hasta 77 puntos básicos. Este cambio refleja una falta de confianza en la estabilidad económica.
Chaigneau también advierte sobre el aumento de los rendimientos reales de los bonos a diez años, que se ha producido más rápido que el umbral de equilibrio de la inflación, lo que genera preocupaciones. Por su parte, Luke Hickmore, director de inversiones en renta fija de Aberdeen Investments, destaca que si la inflación se mantiene por encima de lo esperado, el poder adquisitivo de los bonos disminuirá, llevando a los inversores a exigir mayores rendimientos como compensación.
El comportamiento del mercado en las últimas semanas ha dejado claro que, a medida que caen los precios de los bonos, los rendimientos tienden a escalar. La reciente alza en los precios del petróleo, a raíz de la inestabilidad en el suministro, ha llevado a una revisión al alza de las expectativas inflacionarias, lo que ha impactado en los rendimientos de los bonos en las principales economías.
Hickmore también señala que la naturaleza de esta crisis difiere de la provocada por la pandemia, ya que en esta ocasión se debe a los altos precios de la energía y la inflación, en lugar de ser un colapso de la demanda. A su juicio, cuando el problema fundamental es la inflación, los bonos pierden su capacidad de ofrecer protección.
Asimismo, el análisis del experto resalta que el actual mercado de bonos se enfrenta a múltiples primas que están aumentando simultáneamente, derivadas de la alta inflación, la incertidumbre de los plazos y el riesgo geopolítico. Esta combinación está generando un panorama complejo para los inversores.
Finalmente, Chaigneau advierte que el futuro de los activos dependerá de la evolución de la guerra en las próximas semanas. En un escenario de distensión, anticipa que el fortalecimiento del dólar estadounidense, que ya ha subido más de un 3% frente al euro, podría desvanecerse, provocando pérdidas en activos cíclicos. Mientras tanto, mantiene una postura cautelosa y defensiva en su estrategia de inversión, a menos que la situación en el estrecho de Ormuz cambie drásticamente.