León XIV concluye su histórica visita a Mónaco, marcando su segundo viaje internacional como Papa.
Hoy en Madrid, hemos sido testigos de un acontecimiento trascendental en el ámbito religioso, ya que el Papa León XIV concluyó su histórica visita al Principado de Mónaco. Este ha sido el segundo viaje apostólico al extranjero de su pontificado y representa una primicia, dado que ningún Papa había estado antes en esa nación europea. Su estancia se ha extendido por más de ocho horas, desde su llegada en la mañana de este sábado.
A las 17:30 horas, el helicóptero que transporta al Pontífice despegó del helipuerto monegasco y, después de un vuelo de aproximadamente dos horas, aterrizó en el Vaticano a las 19:30. Antes de su partida, León XIV tuvo la oportunidad de despedirse personalmente del Príncipe Alberto II y de la Princesa Charlene, a quienes agradeció a través de un telegrama por la "cálida bienvenida" recibida durante su visita.
La ceremonia de despedida se llevó a cabo en el helipuerto, donde el Papa intercambió saludos con la comitiva local y la delegación monegasca. León XIV también tuvo un breve pero significativo encuentro con la Guardia de Honor y finalizó su visita con palabras amistosas para los líderes de la familia real.
En su mensaje enviado desde el helicóptero, el Papa expresó su "profunda gratitud" a la familia real, al gobierno y al pueblo de Mónaco, destacando la "hospitalidad generosa" que fueron testigos durante su estancia. En el telegrama, pidió que Dios bendiga a todos los monegascos con paz y fortaleza, según ha reportado Vatican News.
El viaje comenzó temprano para el Pontífice, quien salió en coche del helipuerto de la Ciudad del Vaticano a las 7:05 horas, despegando hacia Mónaco a las 7:22. Durante el trayecto, se tomó un momento para enviar un mensaje al presidente francés Emmanuel Macron, asegurando su oración por la paz y prosperidad de la nación mientras sobrevolaba el territorio francés.
Al llegar a Mónaco, el Papa fue recibido con honores por el Príncipe y la Princesa, participando en una visita al Palacio del Príncipe, donde se asomó al balcón para saludar a los ciudadanos congregados en la plaza. Desde allí, hizo un llamado a la paz, advirtiendo que la "ostentación de la fuerza y la lógica de la prevaricación" son perjudiciales para el mundo.
León XIV también enfatizó que "los pequeños son quienes marcan la Historia" y destacó la importancia de una "herencia espiritual viva" que guíe a la humanidad hacia la justicia y el derecho en estos tiempos turbulentos.
Entre las actividades más relevantes de su agenda, el Papa se reunió por la mañana con la comunidad católica en la Catedral de la Inmaculada Concepción, seguido de un encuentro con jóvenes catecúmenos en la zona frente a la iglesia de Santa Devota. En su discurso, instó a los jóvenes a encontrar momentos de silencio y reflexión para desconectarse del bullicio de la vida moderna y profundizar en la verdadera conexión humana.
Al final, el Papa subrayó que la verdadera paz no se puede encontrar en las cosas materiales o en la búsqueda de la aprobación ajena, sino que se encuentra en el amor y en la solidez de las relaciones profundas. Para cerrar su visita, celebró la Santa Misa en el Estadio Louis II a las 15:30 horas.