• martes 07 de febrero del 2023
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La vuelta de Suella Braverman al Ministerio del Interior, primera polémica de la era Sunak

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MADRID, 26 Oct.

El nuevo presidente de Reino Unido, Rishi Sunak, ha iniciado su orden con una primera polémica relativa al ascenso de su gabinete, para el que ha recuperado adelante de Interior a Suella Braverman, a pesar de que había dimitido de ese puesto una semana antes por un supuesto fallo en el envío de información oficial.

Braverman abandonó el 18 de octubre el gabinete de Liz Truss, solamente un par de días antes que la jefe de Gobierno anunciara su salida. La ministra atribuyó entonces su dimisión a un inconveniente de índole burocrática, pero el comunicado incluía alusiones al caos político que se vivía entonces.

Así, resaltó la relevancia de asumir los fallos y apartarse, sin aguardar a que los inconvenientes se resuelvan "por arte de birlibirloque", dando a comprender que la salida tenía un marcado ingrediente de malestar hacia la administración de Truss, algo que Braverman jamás llegó a admitir de viva voz.

Con la llegada de Sunak a Downing Street, Braverman ha regresado a Interior. "Vamos a trabajar duro para supervisar nuestras fronteras, sostener la seguridad y tener las calles seguras", declaró en su primera reacción, "honrada" por recobrar el puesto perdido.

Fuentes de Downing Street justifican a la BBC la resolución en razón de las habilidades de Braverman y de la intención de Sunak de anteponer criterios de índole política al constituir su aparato. Sin embargo, las inquietudes sobre la integridad del ascenso han salpicado las tertulias políticas este miércoles, antes aun del primer Consejo de Ministros.

El ministro de Exteriores, James Claverly, enfatizó que Braverman tiene "una experiencia muy reciente en el Ministerio del Interior" y ha amado zanjar cualquier enfrentamiento. Según Claverly, su compañera ahora pasó página "al decir que cometió un fallo, disculparse por ese fallo y renunciar".

La oposición, no obstante, empezó a sacar la artillería política contra Braverman y, por extensión, contra Sunak. Una representante socialista, Bridget Phillipson, ha sugerido que ha podido haber un "pacto sucio" entre los dos por el que el presidente debía de alguna forma compensar a la exministra.

También en las filas liberaldemócratas estiman que la vuelta de Braverman pone en lona de juicio la "integridad" que prometía Sunak. La responsable de Interior de este partido, Alistair Carmichael, ha solicitado una investigación sin dependencia sobre el ascenso, para saber si hubo promesas "a puerta clausurada" por el medio.