Crónica España.

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La ultraderecha aumenta su presencia en las elecciones europeas mientras el partido de Scholz se debilita.

La ultraderecha aumenta su presencia en las elecciones europeas mientras el partido de Scholz se debilita.

Los demócratas cristianos, pilar fundamental del Partido Popular Europeo, se perfilan como favoritos para alcanzar la victoria en las próximas elecciones europeas.

MADRID, 2 Jun.

A medida que la extrema derecha gana terreno en Europa, el Gobierno alemán se enfrenta a desafíos en su panorama político interno. La desilusión y las controversias recientes en torno al Ejecutivo liderado por los socialdemócratas de Olaf Scholz podrían llevar al principal partido de la coalición alemán a quedar en tercer lugar en las elecciones europeas que se celebrarán el próximo fin de semana.

Con la posibilidad de una clara victoria para los demócratas cristianos (CDU/CSU), pilar central del Partido Popular Europeo (PPE), las encuestas sugieren un posible revés para la coalición formada por el Partido Socialdemócrata (SPD), los Verdes y el Partido Democrático Libre (FDP), quienes podrían quedar por detrás del controvertido AfD.

Mientras la popularidad de Los Verdes y el SPD ha disminuido durante los últimos tres años de gobierno, los liberales del FDP han experimentado un repunte, según el último sondeo de Forschungsgruppe Wahlen. Los datos recopilados a finales de mayo indican que la CDU/CSU podría obtener el 30% de los votos, un aumento respecto a los resultados de 2019, mientras que el SPD y el AfD mantendrían un empate técnico con el 14% de apoyo.

Esta situación beneficia a los demócratas cristianos, que buscan unir los votos de centro-derecha para lograr la victoria en unas elecciones que podrían dar una vez más el triunfo a la actual presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, quien ha abierto la posibilidad de incluir figuras como la italiana Giorgia Meloni. Las proyecciones señalan que el PPE podría alcanzar el 22,9% de los votos y 183 escaños en el Parlamento, superando los 178 que actualmente posee.

Von der Leyen, que ha rechazado a la AfD -expulsados de su propio grupo en el Parlamento Europeo debido a escándalos que rodean a su principal candidato- busca sumar los apoyos necesarios para lograr un segundo mandato al frente de la Comisión.

Los ultraderechistas, quienes desde 2023 son la segunda fuerza más votada en Alemania, podrían ganar tres escaños más en el Parlamento Europeo a pesar de la controversia generada en el último año por miembros del partido; desde reuniones en Postdam para discutir la deportación de alemanes con "un pasado migrante" hasta polémicas declaraciones sobre crímenes cometidos por miembros de las SS nazis.

Maximiliam Krah, candidato del AfD a las elecciones europeas, se ha visto obligado a dejar su puesto en la dirección del partido tras las críticas recibidas por sus comentarios sobre los comandantes de la principal fuerza militar de la Alemania nazi. A pesar del arresto de uno de sus asesores por acusaciones de espionaje, sigue siendo el cabeza de lista del partido ultra.

Sin embargo, no es el único: los escándalos recientes han llevado a la Policía alemana a registrar la residencia en Berlín del número dos en la lista, Petr Bystron, en medio de una investigación por lavado de dinero y sobornos vinculados a redes prorrusas.

Como resultado, la popularidad de la formación ha disminuido en Alemania, quedando fuera del grupo Identidad y Democracia y compitiendo por el segundo lugar con el SPD de Scholz. Este último se ha visto afectado por los altibajos en su gestión y el caso de espionaje por parte de Rusia, que habría interceptado una conversación de alto nivel entre militares.

A pesar de todo, la ultraderecha, que ha optado por no suscribir el código de conducta firmado por los principales políticos alemanes para evitar la desinformación y fomentar un debate objetivo durante la campaña, sigue liderando las encuestas de cara a las elecciones que se llevarán a cabo en septiembre en tres estados federados del país: Sajonia, Turingia y Brandeburgo.

Los secretarios generales de los socialdemócratas, verdes y liberales, así como los opositores de la CDU y La Izquierda, se han comprometido a reducir la tensión en un contexto marcado por los recientes ataques violentos contra varios políticos debido al aumento del extremismo y la polarización en el país.

Por otro lado, Los Verdes están previstos a perder seis escaños, mientras que los demócratas cristianos aumentarían a 30 eurodiputados, uno más que en 2019. Les siguen La Izquierda, con cuatro escaños, y los liberales, también con cuatro.

El surgimiento de la Alianza Sahra Wagenknecht-Por la Razón y la Justicia, de tendencia izquierdista y creada por Wagenknecht, podría captar votantes desencantados con el AfD y consolidar una facción de izquierda en el Parlamento Europeo a pesar de las diferencias entre los partidos, lo cual beneficiaría a la coalición gobernante.

En un intento por diferenciarse de La Izquierda, partido por el que Wagenknecht fue diputada, esta nueva alianza podría obtener seis eurodiputados a pesar de sus posturas euroescépticas y más conservadoras, generando críticas desde la izquierda y convirtiendo a Wagenknecht en una figura polémica que ha afirmado que sus políticas son conservadoras en temas de migración.

Aunque fue fundada en enero de este año, la formación ya ha obtenido su primer triunfo en las elecciones locales de Turingia, un histórico bastión de votantes de derecha. No obstante, queda por ver si la formación logrará atraer nuevamente a los votantes del AfD en las próximas elecciones.

Por otro lado, las encuestas sugieren que el SPD, miembro del Grupo de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas en el Parlamento Europeo (S&D), podría mantener el mismo número de escaños que actualmente posee, siguiendo la tendencia en Europa que solo garantiza pequeñas victorias para los socialistas.