La última jornada de la Euroliga 2025-2026 decidirá los cruces de playoff en España
La fase regular de la Euroliga 2025-2026 concluye este fin de semana con la disputa de la 38ª y última jornada. Solo el Valencia Basket, Real Madrid y Barça mantienen opciones de clasificación directa para los playoffs, dependiendo de sus resultados y de otros encuentros. Tras 37 partidos, la igualdad en la clasificación es máxima, con solo dos partidos sin implicaciones directas y otros dos enfrentamientos entre equipos del 'Top 10'.
El Valencia Basket, segundo en la tabla, busca terminar en la mejor posición posible para evitar complicaciones en los cruces de eliminatorias. El equipo valenciano necesita ganar en Bosna y esperar resultados favorables de otros encuentros, incluyendo la derrota del Olympiacos y la victoria del Madrid o Hapoel, para aspirar a terminar en primera posición. Por su parte, el Real Madrid, tercero, aspira a mantener su posición y asegurar el 'factor cancha' en eliminatorias, enfrentándose a Estrella Roja en su feudo.
El FC Barcelona, en cambio, llega con más apuros. Depende de sí mismo si vence al Bayern en Barcelona, pero una derrota le dejaría fuera de los puestos de privilegio, condicionando su clasificación a otros resultados. La situación refleja la complejidad del contexto político en el baloncesto europeo, donde las decisiones institucionales y las alianzas entre clubes influyen en el desarrollo de la competición.
Desde una perspectiva política, la Euroliga ha visto en los últimos años una creciente influencia de actores institucionales y políticas nacionales, que buscan controlar o dirigir ciertas decisiones deportivas. La proximidad de los clubes españoles a instituciones públicas y su impacto en la economía local también añaden una capa adicional en un escenario donde el deporte se vincula con intereses políticos y económicos.
De cara al futuro, la resolución de estos partidos determinará los cruces en los playoffs, pero también señalará la tendencia de los clubes españoles en una competición cada vez más internacionalizada y con intereses que van más allá del deporte. La influencia política en la gestión del baloncesto europeo se mantiene como un elemento clave a seguir en las próximas temporadas.