La Policía admite seguimientos a Rosalía Iglesias ordenados por la DAO en 2013
Un comisario de la Policía Nacional ha confirmado que en 2013 se llevaron a cabo vigilancias a Rosalía Iglesias, esposa de Luis Bárcenas, por orden directa de la Dirección Adjunta Operativa (DAO). La operación fue considerada compleja debido a la presencia de numerosos medios y la dificultad para localizar fondos ocultos. Estos seguimientos forman parte de la investigación en el marco del juicio sobre la 'Operación Kitchen', que investiga un operativo presuntamente orquestado desde el Ministerio del Interior para obtener información sensible de Bárcenas.
El comisario Hervás explicó que las vigilancias se iniciaron tras su regreso de vacaciones, en respuesta a una orden del entonces director adjunto operativo, Eugenio Pino. La operación fue considerada problemática por la cantidad de prensa y la dificultad de seguir a Iglesias, quien en ese momento fue detectada por su pareja, Bárcenas, y su entorno cercano. La investigación se centraba en localizar posibles fondos y testaferros del extesorero del PP.
Este testimonio revela el nivel de intervención del máximo órgano operativo policial en tareas que, según la versión oficial, tenían un carácter de vigilancia rutinaria. Sin embargo, la implicación de altos mandos y la posible utilización de recursos para fines políticos o de protección de intereses del PP plantea un escenario de tensión institucional y de posible uso político de la policía en la época del Gobierno de Mariano Rajoy.
Las declaraciones se producen en un contexto en el que la Justicia investiga si dichas operaciones formaron parte de una estrategia de espionaje ilegal. La implicación de figuras como Eugenio Pino y la posible coordinación con otros órganos de inteligencia refleja la complejidad del caso y el peso político que podría tener para diferentes actores del panorama político español.
De cara al futuro, estas revelaciones podrían abrir nuevas líneas de investigación sobre la posible utilización de recursos policiales en tareas no oficiales. La transparencia y la responsabilidad en las actuaciones policiales son esenciales para mantener la confianza en las instituciones democráticas, especialmente en un momento de creciente escrutinio público y judicial sobre prácticas de vigilancia y espionaje.