La Junta de Paz para Gaza considera finalizada la fase inicial del plan.
En la jornada del 25 de marzo en Madrid, el director ejecutivo de la Junta de Paz para Gaza, Nickolai Mladenov, ha compartido con los miembros del Consejo de Seguridad la notable progresión en la implementación de su estrategia para Gaza, la cual se halla en su etapa inicial y contempla aspectos cruciales como la liberación de rehenes, un alto el fuego sostenible y la llegada de asistencia humanitaria a la región.
Mladenov, enfatizando la casi culminación de esta primera fase, subrayó que importantes logros han sido alcanzados. Según sus palabras, "el alto el fuego ha perdurado, todos los rehenes han vuelto a casa con sus seres queridos, y se ha restablecido y ampliado la ayuda humanitaria, junto con un incremento en el comercio de mercancías".
El alto representante búlgaro sostuvo que la ejecución de este plan es fundamental para asegurar la reconstrucción de Gaza y facilitar la retirada de las fuerzas militares israelíes. Para ello, propuso un desarme exhaustivo en la Franja, bajo la supervisión de una Autoridad Palestina de transición, comenzando con la recolección de las armas más peligrosas, tales como cohetes y explosivos, antes de proceder con el registro de armamento personal.
Mladenov también destacó la relevancia de establecer un proceso de verificación para garantizar que cada fase de desarme sea cumplida. Afirmó: "La población de Gaza desea reconstruir su hogar; sin embargo, esto requiere un compromiso serio con el desarme".
El alto representante manifestó que la experiencia de los últimos veinte años refleja que un desarme verificado y una gobernanza palestina responsable son componentes que pueden coexistir con la seguridad, desafiando así la idea de que solo existe una opción viable: el control militar israelí.
A pesar de los importantes avances, reconoció que la realidad en Gaza sigue siendo compleja y desafiante, con un sistema de salud al borde del colapso y una economía altamente deteriorada. Por ende, Mladenov instó a todas las partes a respetar el alto el fuego, considerándolo esencial para cualquier proceso de transición, y abogó por la apertura del paso de Rafá, con el fin de facilitar el movimiento de personas y proporcionar soluciones temporales para quienes han sido desplazados.
El diplomático advirtió sobre las graves repercusiones que tendría un fracaso en este proceso, señalando que podría resultar en una Gaza fracturada, con Hamás conservando el control sobre una gran parte de la población y territorio, y sin una vía posible hacia la autodeterminación palestina ni la formación de un Estado propio.
Finalmente, Mladenov reconoció que su plan, aunque no sea perfecto, es el único documento que amalgama el desarme, la reconstrucción, la transición civil y la reunificación de las instituciones palestinas en un todo coherente, y llamó a todas las partes a comprometerse con su implementación, resaltando su importancia en la actual coyuntura.