El pasado 25 de febrero en Madrid, el Tribunal Supremo ha mantenido la condena de prisión permanente revisable para un individuo que cometió el brutal asesinato de una pareja de ancianos en Barcelona en 2019. Este horrendo crimen se perpetró con la finalidad de ocultar una estafa en la que había estado involucrado, robando tanto efectivo como joyas de las víctimas.
A través de una sentencia que ha sido divulgada por Europa Press, los jueces han desestimado el recurso interpuesto por el asesino, quien también había recibido una condena de la Audiencia Provincial de Barcelona por un delito de estafa continuada. Adicionalmente, se le ha impuesto la obligación de indemnizar a los familiares de las víctimas con un total de 250.000 euros.
El condenado había entablado una relación con el matrimonio mientras trabajaba como vendedor de productos destinados a la salud y el bienestar, especialmente dirigidos a la población mayor. Esta situación le permitió ganarse la confianza de la pareja, que, debido a sus necesidades de compañía y su fragilidad por la edad, lo acogieron inicialmente.
En su apelación al Tribunal Supremo, el individuo argumentó que había una interpretación extensiva de la alevosía y el ensañamiento en su condena, alegando además que se había vulnerado el principio de proporcionalidad en el cálculo de la indemnización que debía pagar.
Los magistrados describen cómo, tras descubrirse la estafa, el acusado decidió quitarles la vida para ocultar sus delitos. Se coló en su hogar y apuñaló a cada uno de los ancianos un número considerable de veces, aprovechando su desprevenida confianza.
El Supremo subraya que las víctimas, de 84 y 83 años, no tuvieron ninguna oportunidad de defenderse ante una agresión tan inesperada, pues se encontraban en la seguridad de su vivienda y confiando en la relación anterior con el agresor. El tribunal menciona que la mujer en particular padecía de una notable limitación en su movilidad, lo que aumentaba la vulnerabilidad de ambos.
En este sentido, los magistrados indican que el atacante, siendo mucho más joven y encontrándose solo con los ancianos en un recinto cerrado, actuó con total impunidad y sin temor alguno a un posible contrarresto físico, hecho que facilitó la doble ejecución de estos asesinatos.
Respecto a la indemnización, el tribunal consideró que las sumas solicitadas por los denunciantes en concepto de daño moral eran justas y estaban en contexto con el daño causado, reafirmando así la gravedad de los actos cometidos por el culpable en este deplorable caso.
Categoría:
Newsletter
Entérate de las últimas noticias cómodamente desde tu mail.