Israel realiza su mayor ofensiva en Líbano desde el inicio del conflicto, con ataques dirigidos a Hezbolá en un contexto de tensión regional
El ejército israelí ha llevado a cabo su operación más extensa contra objetivos de Hezbolá en Líbano desde que comenzó la escalada, afectando sedes militares, infraestructura y centros de mando en Beirut, el valle de la Becá y el sur del país. La ofensiva, que según las autoridades israelíes es la de mayor alcance desde el inicio del enfrentamiento, se enmarca en una campaña aérea que comenzó el 28 de febrero y que ha sido coordinada en parte con Estados Unidos, en un contexto de tensión con Irán y su influencia en la región.
El trasfondo político de estas acciones refleja la persistente tensión entre Israel, Irán y sus aliados en Líbano. Israel mantiene que sus operaciones buscan neutralizar amenazas provenientes de Hezbolá, que es considerado por Israel y varios países occidentales como una organización terrorista y un brazo armado de Irán en la región. La postura israelí se refuerza en un escenario donde, tras los ataques de Hamas en octubre de 2023, el país ha endurecido su política de seguridad y ha llevado a cabo acciones militares que buscan reducir la capacidad de respuesta del grupo chií en Líbano.
Por su parte, las autoridades libanesas y la comunidad internacional han condenado los bombardeos, denunciando una alta cifra de víctimas civiles y daños en zonas densamente pobladas. El gobierno libanés ha reiterado su intención de defender la soberanía del país, mientras que Hezbolá ha declarado estar en el umbral de una victoria, aunque ha instado a su población a no regresar a ciertas áreas debido a la continuidad de las operaciones israelíes.
La dinámica regional se ve influida por las tensiones entre Estados Unidos e Irán, en medio de negociaciones diplomáticas que buscan contener la escalada en Oriente Medio. La declaración israelí de que sus ataques en Líbano no están sujetos al alto el fuego acordado entre Washington y Teherán refleja la complejidad de un conflicto que involucra intereses geopolíticos profundos, donde las alianzas y las rivalidades regionales juegan un papel crucial.
En un contexto más amplio, esta ofensiva se enmarca en la estrategia de Israel de desmantelar las capacidades militares y logísticas de Hezbolá, en un momento en que la tensión en la región continúa en aumento. La situación humanitaria en Líbano se ha deteriorado significativamente, con más de 1.500 muertos y 4.600 heridos, además de un alto número de desplazados y refugiados que cruzan hacia Siria, lo que agudiza la crisis humanitaria y complica aún más los esfuerzos diplomáticos por una resolución pacífica.