MADRID, 1 de febrero. La organización Médicos Sin Fronteras (MSF), reconocida mundialmente por su labor humanitaria, se encuentra en una situación crítica en la Franja de Gaza, donde se verá obligada a cesar sus operaciones al finalizar el mes, tras una orden del Gobierno de Israel. Esta decisión responde a la negativa de la ONG de proporcionar una lista de sus empleados palestinos, lo que, según las autoridades israelíes, constituye un incumplimiento de los requisitos que rigen su presencia en la región.
El pasado viernes, MSF ratificó su postura y anunció que no entregaría la lista, argumentando que hacerlo pondría en riesgo la seguridad de sus trabajadores, quienes podrían convertirse en blanco de represalias.
En un comunicado oficial, el Ministerio de Asuntos de la Diáspora y Lucha contra el Antisemitismo de Israel informó sobre el inicio de procedimientos para poner fin a las actividades de MSF en Gaza, acusando a la organización de violar continuamente los protocolos de registro establecidos para, según ellos, facilitar la labor humanitaria legítima y prevenir el abusivo uso de dicha labor por parte de elementos hostiles.
Se señala que, conforme a la normativa vigente, MSF deberá abandonar la Franja de Gaza antes del 28 de febrero de 2026, según lo indicado por el Ministerio. Este, además, insistió en que la información solicitada sobre los empleados no sería divulgada a terceros y se destinaría únicamente a fines internos.
Por su parte, MSF ha expresado su disponibilidad para compartir información sobre su personal, siempre dentro de un marco de seguridad que protegiera a los mismos. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos para alcanzar un entendimiento con las autoridades israelíes, se hizo evidente que no podrían llegar a un consenso que garantizara la protección de su equipo.
Ante la incertidumbre y la falta de garantías adecuadas, MSF decidió no facilitar la información requerida en las actuales circunstancias. Los directivos de la organización advirtieron que la expulsión de sus operaciones de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este tendría repercusiones catastróficas, especialmente en un invierno ya complicado, donde las condiciones de vida han alcanzado niveles críticos. Desde octubre, aproximadamente 500 personas han perdido la vida y el sistema de salud se encuentra casi colapsado, con 1.700 trabajadores de salud asesinados y 15 de sus propios empleados entre ellos.
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