En un regreso discreto a Londres, Irene Urdangarín ha dejado atrás el bullicio del Palacio Real de El Pardo, donde asistió a un almuerzo familiar el 22 de noviembre en conmemoración del 50 aniversario de la restauración de la monarquía española. Al evento asistieron los Reyes Felipe y Letizia, quienes organizaron esta cumbre de la familia Borbón, donde se respiró un ambiente de armonía, a pesar del trasfondo tumultuoso de las recientes memorias del Rey Juan Carlos, quien realizó un viaje exprés desde Abu Dabi para formar parte de la celebración.
La reunión familiar fue breve, ya que el antiguo monarca volvió al Emirato horas después de su llegada, y de la cita solo se ha mencionado el buen ambiente general, sin que se hayan divulgado imágenes o detalles precisos. Mientras tanto, Irene, quien se encuentra en fase de finalizar sus estudios en Oxford en las áreas de Hostelería y Gestión de Eventos, ha optado por mantener un perfil bajo al ser interceptada por la prensa a su regreso.
Con una evidente timidez, la hija de la Infanta Cristina se limitó a señalar que el almuerzo había sido "muy bien" cuando fue preguntada por Europa Press. Entre risas, también se pronunció sobre la primera entrevista que su padre, Iñaki Urdangarín, ofreció en televisión tras su liberación, en la que se especula que estaría trabajando en sus memorias con la colaboración de su actual pareja, Ainhoa Armentia.
La joven se mostró emocionada al ser consultada sobre su apoyo hacia las declaraciones de su padre, expresando un claro respaldo con un contundente “Sí, todo. Todo”. Con un brillo de orgullo en sus ojos, Irene reafirmó que se siente satisfecha con su situación familiar y prefiere no profundizar en el contenido de las memorias del Rey Juan Carlos, especialmente en lo que respecta a su padre.
En lo que al ámbito personal respecta, Irene dejó a los medios con más preguntas que respuestas, eludiendo comentarios sobre su corazón tras su reciente separación de Juan Urquijo y sobre la relación de su hermano Juan Urdangarín con Sophia Khan. “No voy a decir nada”, insistió, mientras avanzaba por la terminal del aeropuerto de Madrid, atenta a su smartphone.
Luolagiéndose un estilo casual, Irene eligió un atuendo cómodo para su vuelo, compuesto por unos vaqueros amplios, una chaqueta azul marino y unas zapatillas tipo Converse, todo ello en un intento de pasar lo más desapercibida posible ante los medios de comunicación.
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