Irán alerta sobre supuesta conspiración de EE. UU. e Israel para tomar control de isla iraní con respaldo regional.
Madrid, 26 de marzo. Las autoridades iraníes han lanzado una grave advertencia sobre un presunto plan que involucra a Estados Unidos e Israel, apoyados por un aliado regional, para llevar a cabo la ocupación de una isla iraní en el sur del país. Este anuncio se da en el contexto de la reciente escalada de conflictos, coincidiendo con las negociaciones entre Washington y Teherán para lograr un nuevo acuerdo nuclear, iniciadas el 28 de febrero.
El presidente del Parlamento iraní, Mohamed Baqer Qalibaf, ha declarado que "los enemigos de Irán" están preparando una acción militar en una de las islas bajo soberanía iraní, haciendo referencia a las disputadas islas de Jark y Abu Musa, así como a Tunb Mayor y Tunb Menor, que son objeto de conflicto con los Emiratos Árabes Unidos. Su afirmación subraya la creciente tensión en la región, que ha estado latente durante años.
Qalibaf advirtió que "todas las acciones hostiles están siendo monitoreadas por las Fuerzas Armadas de Irán", y amenazó con represalias contundentes, señalando que si se llevan a cabo movimientos en contra de su país, "la infraestructura crítica" del estado en cuestión sería atacada sin compasión, aunque no especificó qué nación estaba en su punto de mira.
Estas declaraciones se producen poco después de que fuentes del Pentágono informaran a Europa Press sobre el despliegue de tropas estadounidenses en Oriente Medio, incluyendo elementos de una división aerotransportada y una brigada de combate. Este movimiento coincide con reportes en los medios norteamericanos sobre planes que implican una posible invasión de la isla Jark, un punto estratégico crucial para la navegación en el golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz.
Irán también ha actualizado su balance de víctimas, informando la muerte de más de 1.500 personas a causa de la ofensiva de Israel y Estados Unidos. Sin embargo, la organización Human Rights Activists in Iran, con base en Estados Unidos, ha elevado esta cifra a más de 3.000 fallecidos, indicando la magnitud de la situación humanitaria.
Entre los caídos se encuentran figuras prominentes, como el líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Alí Lariyani, y los ministros de Defensa e Inteligencia, Aziz Nasirzadé y Esmaeil Jatib, así como otros altos mandos de las Fuerzas Armadas y organismos de seguridad. Esta pérdida de líderes clave refleja la severidad del conflicto y el impacto que está teniendo en la estructura de poder del país.