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Sociedad 26 de Marzo de 2026 · 14:08h 4 min de lectura

Innovadora tecnología española garantizará la climatización de la nave que regresará a la Luna.

En un signo de avance tecnológico nacional, dos Unidades de Control Térmico (TCU) han sido diseñadas y fabricadas por un talento destacado de aproximadamente 30 ingenieros españoles en las instalaciones de Airbus Crisa, ubicadas en Tres Cantos, Madrid. Estas unidades desempeñarán un papel crucial en la misión Artemis II de la NASA, que marca el esperado regreso del ser humano a la Luna tras más de medio siglo, con el lanzamiento programado para el próximo 2 de abril.

Durante un transcurso de 10 días, un equipo de cuatro astronautas tendrá la oportunidad de orbitar la Luna, estableciendo un nuevo récord al alcanzar más de 400,000 kilómetros de distancia de la Tierra, lo cual representa un hito significativo en la exploración del espacio profundo.

Las TCU, consideradas el “cerebro” en el mantenimiento vital de la tripulación, tienen la responsabilidad de regular la temperatura en el entorno severo del espacio, donde las temperaturas pueden variar drásticamente, alcanzando hasta 200 grados bajo cero en áreas de sombra y subiendo a 100 grados en regiones iluminadas por el sol.

Jesús Ortiz, responsable de la arquitectura de las TCU para el Módulo de Servicio Europeo de Orión en Airbus Crisa, destacó la importancia de estas unidades: "Son fundamentales para el soporte vital de los astronautas, ya que no solo controlan la temperatura dentro de Orión, sino que también gestionan el suministro de aire y agua necesario." Esta declaración fue realizada durante una visita de prensa a las instalaciones de la empresa.

Las dos unidades de TCU que irán en la nave están diseñadas con un sistema de doble seguridad; esto significa que, si una falla, la otra seguirá operando. Cada unidad está equipada para recoger datos de más de 230 sensores de temperatura, controlar más de 100 elementos calefactores y gestionar las bombas de agua y aire que abastecen al módulo tripulado.

Con un peso de solo 11 kilogramos, estas unidades son extraordinariamente compactas y capaces de entregar 1,4 kW de potencia, equivalente al calor requerido para calentar un hogar promedio.

Para garantizar que todo funcione a la perfección, el equipo de ingenieros lleva a cabo pruebas en una sala de ensayo de mil metros cuadrados, donde se simulan las condiciones que los astronautas enfrentarán durante la misión y las exigencias a las que estará sometida la TCU durante momentos críticos, como el lanzamiento.

Desde esta sala de pruebas, Jorge Peña, responsable de las operaciones de test en Airbus Crisa, explicó que utilizan cámaras térmicas para recrear el “alto vacío” del espacio profundo y otras que simulan las condiciones de presión ambiental. "Simulamos el comportamiento térmico de Orión en situaciones como la exposición al sol y los eclipses", detalló.

Con la fecha de lanzamiento a la vuelta de la esquina, Jesús Ortiz manifestó la mezcla de expectativa, nervios y responsabilidad que siente el equipo. “Estamos seguros de que todo saldrá bien. Esperamos que se reconozca el arduo trabajo que hemos realizado”, subrayó.

Esta innovación forma parte del Módulo de Servicio Europeo (ESM), una pieza clave en la nave Orión, diseñada para llevar a los astronautas más lejos que nunca y asegurar su regreso a casa. Bajo un contrato de la Agencia Espacial Europea (ESA), Airbus en Bremen, Alemania, lidera la construcción de este módulo, marcando un hito al ser la primera vez que la NASA confía a una empresa no estadounidense un sistema crítico para una misión tripulada.

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