Inflación en la zona euro alcanza el 2,5% en marzo por aumento en costos energéticos.
En un momento crítico para la economía europea, la inflación interanual en la eurozona ha alcanzado un notable 2,5% en marzo, una subida significativa de seis décimas en comparación con el 1,9% registrado en febrero. Este incremento se convierte en el más elevado desde enero de 2025 y se ve impulsado, en gran medida, por el efecto de la guerra en Irán que ha repercutido directamente en los precios energéticos, según las primeras estimaciones de Eurostat.
La escalada inflacionaria en marzo coincide con el inicio del conflicto en Oriente Próximo, tras los recientes ataques de Estados Unidos e Israel en Irán. Este episodio ha provocado un asombroso aumento del 4,9% en los costes energéticos, un cambio drástico frente al descenso del 3,1% interanual observado en el mes anterior. Por su parte, los precios de los alimentos frescos han subido un 4,1%, aunque este crecimiento es ligeramente inferior al de febrero, cuando se registró un aumento más pronunciado.
En términos de bienes industriales no energéticos, la inflación ha subido un 0,5% interanual, lo que representa una desaceleración de dos décimas respecto al mes anterior. Los servicios, sin embargo, han experimentado un incremento del 3,2% interanual, una ligera bajada comparativa con el 3,4% registrado en febrero.
Al analizar el impacto excluyendo la energía, la inflación en la eurozona se reduce a un 2,3% en marzo, un descenso de una décima en comparación con el mes previo. La tasa subyacente, que considera los precios sin incluir energía, alimentos, alcohol y tabaco, ha moderado su aumento igualmente en una décima, situándose también en un 2,3%.
En el panorama económico español, la inflación armonizada ha visto un incremento al 3,3% interanual en marzo, reflejando así un desfavorable diferencial de precios de ocho décimas en comparación con el resto de la eurozona.
Dentro de los países miembros de la eurozona, Chipre e Italia se sitúan en la parte baja de la tabla de inflación, ambas con tasas de 1,5%, seguidas de Francia con un 1,9%. En contraste, los mayores aumentos de precios se han contabilizado en Croacia (4,7%), Lituania (4,5%) y Luxemburgo (3,8%), lo que evidencia las disparidades que existen dentro de la región en términos de coste de vida.