Hungría prepara enmienda constitucional para destituir al presidente tras rechazo a dimitir
El primer ministro húngaro, Péter Magyar, anunció que se modificará la Constitución para poder destituir al presidente, Tamás Sulyok, quien se niega a renunciar. La medida responde a la negativa del jefe de Estado, aliado de Viktor Orbán, tras una reunión en el Palacio Sándor, la sede presidencial. Magyar afirmó que la República no pertenece a ninguna figura individual ni partido, y que buscará cambios estructurales para remover a Sulyok y otros altos cargos.
El contexto político en Hungría está marcado por una mayoría parlamentaria de dos tercios, lograda en las elecciones de abril, que permite al gobierno impulsar reformas constitucionales. Magyar ha criticado la independencia del presidente y otros órganos judiciales, considerándolos alineados con el entorno del exmandatario y de la oposición. La intención del gobierno es consolidar un modelo más controlado, con una mayor influencia del Ejecutivo en la estructura institucional.
Estas acciones reflejan una estrategia para fortalecer el poder del partido del primer ministro, Tisza, y reducir la influencia de instituciones consideradas contrarias a sus intereses. La posible modificación constitucional y la destitución del presidente en funciones generan un escenario de tensión institucional y debate sobre la separación de poderes en Hungría. La oposición ha criticado la medida, advirtiendo de riesgos para la democracia y la independencia judicial.
Por su parte, la Comisión Europea ha manifestado que sigue de cerca los acontecimientos, sin emitir valoraciones definitivas. Hungría, que recibió fondos europeos de recuperación condicionados a reformas democráticas, enfrenta ahora una posible reevaluación de su compromiso con los principios del Estado de Derecho. La situación amplía el debate sobre la independencia judicial y la salud institucional en el país.
En un contexto más amplio, la crisis revela las tensiones existentes en las democracias europeas con gobiernos que buscan consolidar su poder a través de cambios en las leyes y en la estructura institucional. La reacción internacional y la presión de Bruselas serán determinantes para el futuro de Hungría y su relación con las instituciones europeas. La historia reciente indica que estas tensiones podrían prolongarse, afectando la estabilidad institucional y el cumplimiento de los compromisos democráticos.