En un discurso provocador, el vicesecretario general del partido-milicia Hezbolá, Naim Qasem, ha dejado claro que tras los recientes bombardeos israelíes, el grupo se siente en derecho de atacar cualquier lugar de Israel, incluyendo zonas del centro y sur del país.
Qasem ha enfatizado que, desde una posición defensiva, todo Israel se ha convertido en un objetivo legítimo para Hezbolá, sin importar su ubicación geográfica. Esta declaración se produce horas después de un nuevo lanzamiento de cohetes por parte del grupo en el norte de Israel, que impactó en el patio de una vivienda en Kiryat Bialik, sin causar víctimas según la Policía israelí.
El número dos de Hezbolá ha subrayado la fortaleza del grupo a pesar de las recientes pérdidas, y ha instado a la población israelí a no creer en las dudas planteadas por sus líderes políticos sobre la capacidad de Hezbolá. Qasem ha afirmado que la resistencia no será derrotada, ya que esta es su tierra, aunque ha descartado una solución militar a la escalada actual.
Para Qasem, la única solución a la situación actual pasa por un alto el fuego entre las partes en conflicto, aunque reconoce que no hay perspectivas inmediatas de acercamiento entre Hezbolá e Israel. El grupo aún no ha aclarado cómo llenará el vacío dejado por la muerte de su líder, Hasán Nasralá, a pesar de prometer la pronta designación de un nuevo líder tras su fallecimiento en un bombardeo en Beirut el pasado septiembre.
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