Crónica España.

Crónica España.

Génova reconoce diferencias con Alejandro Fernández pero defiende que el PP es un partido abierto.

Génova reconoce diferencias con Alejandro Fernández pero defiende que el PP es un partido abierto.

El vicesecretario de Cultura y portavoz del PP, Borja Sémper, ha abordado la reciente elección de Alejandro Fernández como candidato en Cataluña y los desafíos pasados entre Génova y él, subrayando que el partido no es una secta y que se aceptan opiniones diversas.

"Siempre he sostenido que un partido político no es una secta", afirmó el líder popular en una entrevista en Antena 3, recogida por Europa Press, al ser cuestionado sobre si Fernández era la segunda opción del PP. Según él, es normal que un miembro tenga diferentes opiniones sobre diversos temas en diferentes momentos.

Sémper también elogió a Fernández como un excelente candidato para la Generalitat, y enfatizó que el proyecto del PP en Cataluña va más allá de las personas y se centra en lo que ofrecen en un momento en que la región lleva demasiado tiempo en un clima enrarecido.

"Lo que el Partido Popular ofrece es la normalización de Cataluña a través de un gobierno normal, con Alejandro Fernández al frente", continuó, destacando la importancia de restaurar la institucionalidad y abordar las preocupaciones de los catalanes.

Además, el portavoz del PP se refirió al debate sobre el referéndum de autodeterminación que ERC dice estar negociando con el PSOE, y los socialistas niegan por su inconstitucionalidad. En este sentido, Sémper recordó la amnistía que el Gobierno inicialmente no consideraba legal, pero luego cambió de opinión a medida que evolucionaron sus intereses.

"La constitucionalidad de la amnistía, al igual que la de una consulta o referéndum, depende de los intereses de Pedro Sánchez. Aunque la realidad sea distinta, la realidad que nos presenta el presidente del gobierno se ajusta a sus propios intereses, y eso es lo que estamos experimentando hoy en día", añadió el dirigente del PP.

Por otro lado, Sémper acusó al PSOE de avivar el movimiento independentista y de otorgar un protagonismo excesivo al expresidente catalán Carles Puigdemont. Según él, esto ha llevado a España y Cataluña a retroceder en el tiempo y a sumirse en un clima de confrontación que ha agotado a la sociedad catalana.