El llamado a los gobiernos europeos y a las empresas para acelerar las inversiones en tecnologías eficientes que ahorren agua es urgente. Según un informe de la Federación Europea de Transporte y Medio Ambiente (T&E), la Unión Europea tiene la oportunidad de reducir su dependencia de las importaciones de litio para producir baterías para el año 2030, con 28 proyectos de minería, refinación e integración en marcha que podrían satisfacer el 53% de la demanda de producción extraída.
Europa tiene un potencial significativo para producir litio, pero se necesita concentración y políticas adecuadas para desarrollarlo de manera sostenible, según el estudio de T&E. Debido a la importancia del litio en las baterías de iones de litio para vehículos eléctricos, se proyecta que la demanda mundial de litio aumentará más del doble para 2030, alcanzando 2,5 millones de toneladas equivalentes de carbonato de litio (LCE).
Actualmente, Chile, Australia, Argentina y China son los principales productores de litio, lo que convierte a la UE en un importador neto de este recurso. Sin embargo, para 2030 se espera que otros países del continente americano, África y Europa tengan un papel más relevante en el mercado de producción de litio.
La producción de litio conlleva una huella de carbono y de agua, por lo que es fundamental implementar prácticas sostenibles. Un estudio encargado por T&E muestra que la extracción directa de litio de salmuera geotérmica en Alemania destaca como el método más ecológico, generando un 83% menos de emisiones que otros métodos más intensivos en carbono.
Las soluciones para mitigar los impactos ambientales incluyen el uso de energías renovables en el proceso de producción de litio, así como tecnologías de recuperación y reciclaje. La desalinización también podría ser una opción en regiones costeras áridas, siempre y cuando se utilicen tecnologías energéticamente eficientes y se implementen prácticas de gestión de residuos adecuadas, según el estudio de T&E.
Para aumentar la producción nacional de litio de forma sostenible, la Comisión Europea debería respaldar proyectos estratégicos que empleen tecnologías innovadoras y respeten las mejores prácticas ambientales. Asimismo, se sugiere establecer umbrales de "bajas emisiones" para atraer capital privado y acelerar las inversiones en tecnologías eficientes que puedan exportarse a nivel mundial.
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