Estados Unidos lidera el extremismo de derecha en 2025, según informe del OIET
En 2025, Estados Unidos ha sido responsable de más de la mitad de los incidentes de extremismo de derecha documentados en 15 países, alcanzando 99 eventos. Este dato sitúa a EE. UU. como el epicentro global del fenómeno, que además exporta modelos organizativos y tácticas a Europa y Oceanía.
El informe del Observatorio Internacional de Estudios sobre Terrorismo (OIET) revela que, en contraste, Reino Unido ocupa la segunda posición con 24 incidentes. La actividad extremista en ambos países refleja un contexto de tensiones sociales, discursos radicales en plataformas digitales y adaptación de ideologías como el neonazismo y la supremacía blanca.
El documento también destaca la creciente capacidad de estos grupos para operar en entornos digitales, usando plataformas como TikTok y YouTube, y empleando criptomonedas para financiamiento. La radicalización a través de estas vías genera un clima de miedo que puede limitar la participación política y social de las comunidades afectadas.
Por su parte, la respuesta institucional en España se materializó en el desmantelamiento de una célula aceleracionista vinculada a The Base en Castellón, en noviembre de 2025. La operación evidenció que el extremismo de derecha en España ha pasado de ser un espacio de tránsito a un escenario con capacidades terroristas, reforzando la necesidad de vigilancia y acción preventiva.
Mientras tanto, la estrategia antiterrorista de EE. UU. no reconoce expresamente la amenaza del extremismo de derecha, centrando su lucha en grupos narcoterroristas, islamistas y de extrema izquierda. Este enfoque refleja una percepción de amenazas que puede no alinearse con la realidad creciente de la radicalización de derecha, lo que plantea desafíos en la coordinación internacional y en la adaptación de políticas de seguridad.
A futuro, la evolución del extremismo de derecha, alimentada por las redes digitales y la fragmentación ideológica, requiere una respuesta integral que combine la acción policial, la regulación digital y la prevención social. La tendencia indica que este fenómeno continuará siendo un desafío central en los ámbitos de seguridad y política en los próximos años.