En Madrid, el 28 de noviembre de 2024, se ha dado a conocer un informe alarmante pero revelador sobre la problemática de incendios y explosiones en España, que señala que 234 personas fallecieron a causa de estos sucesos a lo largo del año. Esta cifra representa una bajada del 6% en comparación con el 2023, donde se registraron 249 muertes. Este estudio, titulado 'Víctimas de Incendios y Explosiones en España 2024', ha sido elaborado conjuntamente por la Fundación MAPFRE y la Asociación Profesional de Técnicos de Bomberos (APTB).
El informe revela que la mayoría de los trágicos incidentes ocurrieron en el entorno doméstico. Un análisis más detallado muestra que el 74% de las víctimas perdieron la vida en sus propios hogares, siendo la franja horaria del atardecer a la madrugada la más peligrosa, con un 36,6% de fallecimientos ocurridos entre las 20:00 y las 08:00 horas. Asimismo, se destaca que las viviendas ubicadas en edificios de varias familias fueron más propensas a registrar fatalidades, superando en más de 15 puntos porcentuales a las casas unifamiliares.
De acuerdo con los datos, el riesgo de muerte en un incendio es notablemente más alto para las personas que viven solas en comparación con quienes comparten su hogar. Los meses más críticos en términos de fallecimientos fueron diciembre y febrero, con 31 y 22 muertos, respectivamente. Curiosamente, casi la mitad (45,9%) de las víctimas eran personas mayores de 64 años.
Las causas de estos incendios revelan una preocupación que no se puede pasar por alto. La principal causa atribuida a las muertes fue de origen eléctrico, responsable del 41,9% de los fallecimientos, seguida de los equipos de calefacción, que provocaron el 20,4% de los incidentes, y el hábito de fumar, que representó el 14% de los casos fatales, principalmente a causa de negligencias al fumar en lugares arriesgados, como el sofá o la cama.
El informe también identifica la intoxicación por humo o gases tóxicos como el principal responsable de las muertes, contabilizando el 69,3% de los casos. Las quemaduras le siguen con un 23,5%, mientras que los traumatismos y afecciones cardiacas constituyen un porcentaje menor. A nivel regional, Andalucía destaca con 57 fallecidos, lo que equivale casi a una cuarta parte de las muertes totales en el país.
A pesar de estas cifras preocupantes, España se mantiene en el grupo de países europeos con menores tasas de mortalidad por incendios, con una media de 4,37 fallecidos por millón de habitantes. Aunque es un dato que refleja una situación relativamente favorable en comparación con Francia, España se queda por debajo de Portugal y Alemania, lo que sugiere que aún hay espacio para mejorar. Países como Suiza y los Países Bajos, sin embargo, reportan cifras significativamente mejores.
La Fundación MAPFRE y la APTB han llamado a la acción, destacando la importancia de instalar detectores de humo en todos los hogares, especialmente en aquellos donde residan personas vulnerables, y sugiriendo que los rociadores son una adición esencial en lugares como residencias de ancianos.
Durante la presentación del informe, Jesús Monclús, director de Prevención y Seguridad Vial de la Fundación MAPFRE, enfatizó la necesidad de seguir las recomendaciones del libro '112 Recomendaciones. Apuntes para un Libro Blanco de la Prevención de Incendios y sus Consecuencias'. Este documento subraya que la instalación de detectores de humo es una de las medidas más efectivas para salvaguardar los hogares.
Una encuesta reciente reveló que tres cuartas partes de los hogares españoles no cuentan con un detector de humo, y más del 60% de los encuestados opinan que debería ser obligatorio. El nuevo Código Técnico de la Edificación (CTE) está en proceso de implementación, obligando a instalar detectores de humo en nuevas construcciones, con su aplicación prevista para el año 2026.
Además, se hace hincapié en la necesidad de investigar más a fondo las causas de estos siniestros y de establecer una normativa que mejore la coordinación de los servicios de emergencia. Los expertos también aconsejan evitar las sobrecargas eléctricas, especialmente con el aumento del uso de dispositivos electrónicos en los hogares, y sondean la importancia de extremar la precaución con aparatos de calefacción que incrementen el riesgo de incendio.
Por último, es esencial revisar el mobiliario y los elementos combustibles en balcones y terrazas, ya que pueden aumentar la carga de fuego en las fachadas. Se recomienda que las comunidades de vecinos mantengan un conocimiento profundo de las características de sus edificios y realicen inspecciones técnicas periódicas que incluyan análisis de protección contra incendios en todos sus aspectos.
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