"El impacto de la huelga feminista de 2018 y su lema emblemático: 'Al detenernos, el mundo se detiene'".
En la capital española, el 27 de febrero, se observa cómo las manifestaciones en conmemoración del Día Internacional de la Mujer, celebrado cada 8 de marzo, han evolucionado significativamente en la última década. Desde el año 2018, este evento ha cobrado un nuevo significado, especialmente tras la primera huelga feminista que se llevó a cabo bajo el contundente lema 'Si nosotras paramos, se para el mundo'.
Organizada por la Comisión 8 de Marzo en todo el territorio nacional, esta huelga tenía sus raíces en la movilización iniciada en la primavera de 2017, inspirada por el movimiento argentino 'Vivas nos queremos', que se manifestó en contra de la violencia de género. Si bien en 2017 se produjo un paro simbólico, el 8 de marzo de 2018 supuso un momento histórico al formalizarse una huelga real, con el objetivo de exigir igualdad de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres.
La convocatoria de esta huelga fue respaldada por diversas organizaciones de mujeres, así como por sindicatos y más de 300 agrupaciones sociales. Las participantes tuvieron la opción de unirse al paro general o a las huelgas parciales, programadas para las 12:00 y las 16:00 horas, permitiendo de esta forma una mayor implicación de la ciudadanía.
La Delegación del Gobierno en Madrid estimó que aproximadamente 170.000 personas se unieron a la manifestación en la capital, organizada por la Comisión 8 de Marzo y el Movimiento Feminista de Madrid, y que presentaba el lema 'Paramos para cambiarlo todo'. En el 2017, la asistencia había sido de 40.000, demostrando un notable crecimiento en el interés por el evento.
Los asistentes, en un ambiente festivo, mostraron su apoyo a través de danzas y tambores, mientras entonaban consignas como 'Rajoy, escucha, estamos en la lucha'. En la mañana, se llevaron a cabo concentraciones que reunieron cerca de 12.000 manifestantes. El lema oficial de aquel año, 'Más igualdad, mejor sociedad', fue promovido por el Ministerio de Sanidad del gobierno de Mariano Rajoy.
En Barcelona, unos 200.000 ciudadanos, según datos de la Guardia Urbana, abarrotaron el Passeig de Gràcia. La manifestación fue liderada por mujeres y acompañada por un bloque mixto que incluía representantes de diversos movimientos sociales, sindicatos y partidos políticos. Los organizadores enfatizaron que "estamos haciendo historia", corroborando las afirmaciones de sus homólogos en Madrid respecto a la naturaleza revolucionaria del evento.
En la región de Castilla y León, ciudades como Burgos, León, Salamanca y Valladolid también mostraron un fuerte apoyo, con asistencia de más de 10.000 personas. En otras partes del país, se escucharon lemas como 'Somos el grito de las que no tienen voz' y 'Vamos a romper el techo de cristal', reflejando un descontento general por la desigualdad que persiste.
La jornada se caracterizó por un tono festivo combinado con reivindicaciones serias; fue la primera ocasión en que se convocó oficialmente una huelga legal exigiendo igualdad real tras años de paros simbólicos. La participación de sectores como el transporte y las telecomunicaciones fue notable, aunque la federación de servicios de UGT advirtió sobre un seguimiento irregular en diferentes industrias.
El año 2018 se vio marcado por una difícil controversia: la sentencia sobre la violación grupal en los Sanfermines de 2016 en Pamplona. En abril de ese año, la Audiencia de Navarra condenó a cinco hombres por abuso sexual, dejando sin castigo el delito de agresión al no encontrar pruebas de violencia. Esta decisión generó una ola de indignación que llevó a movilizaciones espontáneas en todo el país, con gritos de 'No es no' y 'Yo sí te creo' resonando desde las calles de Madrid hasta las de otras ciudades importantes.
Este fue solo el inicio de un largo camino de protestas que se intensificaron durante el año. En junio, las feministas volvieron a congregarse, esta vez protestando por la libertad bajo fianza de los condenados. Nuevos lemas emergieron, centrándose en un llamado por justicia para las víctimas y un cambio en la cultura patriarcal.
Finalmente, en junio de 2019, el Tribunal Supremo aumentó la condena a 15 años de prisión para cada uno de los cinco hombres, considerando sus acciones como violación. Aunque posteriormente las penas fueron reducidas a 14 años debido a cambios legislativos, el impacto de este caso continuó reverberando en la sociedad.
El 2018 se recuerda como un año decisivo para el feminismo en España, al presenciar un crecimiento sin precedentes en la movilización social en pro de la igualdad, con el símbolo del movimiento, la bandera morada, ondeando en marchas y concentraciones por todo el país. Esta lucha, nacida en las calles, sigue siendo una confrontación frontal contra la cultura patriarcal y diversas formas de violencia de género.
Este reportaje forma parte de una serie dedicada a compilar los lemas y movilizaciones del 8M desde 2018, documentando la lucha por los derechos de la mujer en diferentes contextos sociales.
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