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Sociedad 1 de Abril de 2026 · 11:09h 3 min de lectura

El consumo de televisión en España cae un 4,7% en marzo, con 222 minutos diarios por espectador

En marzo, el tiempo medio de consumo de televisión en España fue de 284 minutos diarios por espectador, lo que representa una disminución del 3,7% respecto al mismo mes del año anterior, con una bajada de once minutos. La audiencia total de televisión tradicional alcanzó los 43,8 millones de espectadores únicos, equivalentes al 92,1% de la población, con al menos el 58,1% de los españoles viendo televisión diariamente al menos un minuto. Por otro lado, aproximadamente 3,7 millones de personas no han accedido a la televisión en ningún momento del mes, constituyendo el 7,9% del total poblacional.

Este descenso en el consumo se inscribe en un contexto político marcado por la polarización y la fragmentación mediática en España. La creciente presencia de plataformas digitales y contenidos en línea, impulsada por cambios en las políticas de regulación y en los hábitos de consumo, ha contribuido a reducir la audiencia de la televisión tradicional. La gestión de las licencias, la competencia de los nuevos medios y la influencia de la agenda política en los programas son factores que también inciden en estas cifras, reflejando una transformación en el panorama mediático del país.

El análisis demográfico indica que las mujeres dedican más tiempo a la televisión (176 minutos frente a 154 minutos en hombres), siendo los mayores de 64 años los que más consumen, con una media de 325 a 355 minutos diarios. La modalidad híbrida, que combina consumo en línea y otras actividades, representa el 26% del total, con 57 minutos diarios por persona y una audiencia exclusiva de 3,48 millones de espectadores, evidenciando la tendencia hacia contenidos multicanal.

El tiempo total dedicado a la televisión, sumando tradicional y en línea, se sitúa en 222 minutos por persona al día, lo que supone una caída de casi cinco minutos respecto a marzo de 2022. Este descenso en el consumo refleja cambios estructurales en los hábitos de ocio y en la disponibilidad de opciones digitales, que continúan desplazando a la televisión convencional en la vida diaria de los españoles.

Este fenómeno no solo responde a cambios tecnológicos, sino también a un contexto político y social donde la confianza en los medios tradicionales ha fluctuado, y la polarización ha llevado a una fragmentación de la audiencia. La regulación y las políticas públicas en medios y plataformas digitales jugarán un papel clave en los próximos años para entender y gestionar esta transformación.

En un panorama más amplio, la reducción en el tiempo dedicado a la televisión refleja una evolución en los patrones de consumo mediático en Europa, marcada por la digitalización y el cambio generacional. La adaptación de las cadenas y la regulación del sector serán determinantes para mantener la convivencia entre medios tradicionales y nuevos canales en un entorno cada vez más competitivo y diversificado.

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