En una reciente decisión que ha generado gran controversia, el Congreso de los Diputados ha rechazado el Real Decreto-ley 2/2026, conocido popularmente como 'escudo social'. Este decreto, que incluía la extensión de la suspensión de desahucios, ha dejado en la incertidumbre varias deducciones importantes del IRPF que podrían influir directamente en la próxima Declaración de la Renta.
A raíz de esta negativa, se han comenzado a identificar qué incentivos fiscales se pierden y cuáles permanecen vigentes para la campaña de la Renta de 2025, que se lleva a cabo en este año. Se destaca que existen tres tipos de deducciones estatales relacionadas con mejoras en la vivienda, como la instalación de sistemas de energía renovable o la sustitución de ventanas.
La primera de estas deducciones es la que se refiere a las obras destinadas a reducir el consumo de calefacción y refrigeración. A partir de ahora, los contribuyentes no podrán beneficiarse del 20% (con un límite de 5.000 euros) en obras que cumplan con ciertos criterios de reducción energética. Esto implica que aquellas inversiones realizadas entre el 6 de octubre de 2021 y el 31 de diciembre de 2024 serán las únicas que se puedan considerar, en contraste con lo que ofrecía el 'escudo social', que ampliaba el plazo hasta 2026.
En cuanto a la segunda deducción, relacionada con la mejora del consumo de energía primaria no renovable, las condiciones se tornan similares. Aquellos que hayan realizado obras para reducir este consumo en un 30% ya no podrán deducir el 40% (hasta 7.500 euros) por sus inversiones realizadas a partir de 2025, limitándose a los periodos anteriores.
Por otro lado, la deducción por rehabilitación energética se mantiene, pero también está cerca de su final. Este será el último año en el que se podrá aplicar el 60% (hasta un máximo de 5.000 euros) a obras que garanticen una disminución significativa del consumo de energía. Las obras que se realicen hasta 2025 podrán ser deducidas, pero la posibilidad de aplicar esta deducción desaparecerá con la próxima campaña.
Por si fuera poco, aquellos que planean adquirir un vehículo eléctrico o instalar un punto de recarga en 2026, no podrán accesar a las deducciones fiscales correspondientes en la declaración del próximo año. Esto contrasta con el decreto derogado, que había planteado mantener estas deducciones en el tiempo.
Además, el mencionado decreto también ofrecía una prórroga para los ajustes en los límites para el régimen de estimación objetiva de los autónomos, que simplifica su carga tributaria. Sin embargo, al no ser convalidado, muchos autónomos se verán obligados a adaptarse a un sistema más complejo y posiblemente menos beneficioso.
Finalmente, la carga fiscal puede aumentar para los propietarios de inmuebles, ya que sin el 'escudo social', el tipo de imputación para ciertos inmuebles pasará del 1,1% al 2%. Esto puede significar un golpe duro para quienes no habitan sus propiedades, creando un panorama fiscal más complicado.
En resumen, la decisión del Congreso no solo afecta la suspensión de desahucios, sino que también desencadena una serie de consecuencias que perjudican a contribuyentes y autónomos, lo que plantea un reto significativo en la próxima declaración de la renta.
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