EE.UU. reduce a 11 las vacunas infantiles recomendadas, frente a 18 de CDC
El Gobierno de Estados Unidos ha establecido una nueva recomendación que limita a 11 las vacunas infantiles de uso universal, en contraste con las 18 que sugerían los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Esta modificación busca ofrecer mayor flexibilidad a los padres y ajustarse a la evidencia científica internacional.
La decisión responde a una evaluación de la carga vacunal en niños, que revela que en 1980 se administraban cerca de 23 dosis en siete vacunas, mientras que en 2024 el número ha aumentado a más de 84 dosis en 57 inyecciones para 17 enfermedades. La Administración Trump justifica este cambio como un esfuerzo por fortalecer la libertad de elección y la autonomía de los padres en la decisión vacunal.
Este ajuste en la política vacunal también pretende fortalecer el marco legal y ético en torno a la vacunación, garantizando que las familias puedan optar por inmunizaciones específicas en función de sus convicciones religiosas, médicas o personales, siempre bajo supervisión clínica. Además, se promoverá una revisión continua de la evidencia sobre la seguridad y eficacia de las vacunas.
En el contexto político, la decisión refleja una tendencia a reducir la intervención estatal en la salud pública, en línea con el discurso de mayor autonomía individual promovido por la Administración Trump. La medida ha sido criticada por expertos en salud, que advierten sobre posibles riesgos para la inmunidad colectiva en caso de baja cobertura.
De cara al futuro, esta política podría influir en otros países a reconsiderar sus calendarios vacinales, en un escenario donde la evidencia científica y la legislación en derechos individuales se entrelazan cada vez más. La apuesta por una vacunación más flexible plantea debates sobre el equilibrio entre libertad y salud pública en Estados Unidos y en el ámbito global.