EE.UU. invierte 1.736 millones de euros en ayuda humanitaria religiosa mundial
El gobierno de Estados Unidos ha anunciado una inversión de aproximadamente 1.736 millones de euros destinada a organizaciones religiosas que ofrecen asistencia sanitaria y humanitaria a nivel internacional. Este desembolso representa el mayor en más de veinte años para este tipo de colaboraciones, subrayando un cambio en la estrategia de ayuda exterior del país.
Este movimiento se produce en un contexto donde Washington ha priorizado la colaboración con actores religiosos y comunitarios en la provisión de ayuda en crisis. La decisión llega tras el cierre de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), en 2022, y la transferencia de sus funciones al Departamento de Estado. La reestructuración ha generado críticas por su impacto en la eficiencia y transparencia de la ayuda internacional.
El anuncio refleja una apuesta por fortalecer alianzas con organizaciones como World Vision, Compassion International y Samaritan's Purse, que operan en múltiples países y tienen amplia experiencia en respuesta a emergencias. La inversión busca llegar a 7 millones de personas afectadas por 16 crisis humanitarias, priorizando sectores de salud y asistencia en zonas de conflicto o desastre.
Desde un punto de vista político, el giro hacia las organizaciones religiosas evidencia una estrategia que combina intereses diplomáticos y de influencia. La Administración Biden, sucesora de la de Trump, mantiene el recorte presupuestario en agencias multilaterales, potenciando en cambio la cooperación con actores no estatales, en línea con un enfoque de ayuda más alineado con intereses ideológicos y políticos.
Este cambio en la política exterior también responde a una percepción interna de que las organizaciones religiosas ofrecen una vía eficiente y rápida para distribuir ayuda en zonas complejas, aunque genera debates sobre la separación entre ayuda humanitaria y agendas religiosas. La tendencia apunta a una mayor integración de actores religiosos en la política de ayuda internacional de EE.UU.
En el contexto más amplio, esta inversión puede consolidar una estrategia que prioriza alianzas con organizaciones religiosas como un pilar de la ayuda exterior estadounidense. Sin embargo, su continuidad dependerá del escenario político interno y de las posibles críticas sobre la neutralidad y transparencia de estas colaboraciones.